CAMAGÜEY.- En la vida tenemos preocupaciones de diversa índole: por una ropa que vestir, por un plato de comida que poner a la mesa, por educar correctamente a los hijos, por llegar temprano a las citas y hasta por no olvidar la sombrilla si llueve, para evitar un resfriado. Todas son válidas e inquietantes, pero la rutina, a veces, nos esconde algunos detalles. Perdemos de vista la conexión con la naturaleza, evadimos las responsabilidades con la tierra. Ordenamos el hogar, planificamos el mañana y un poco más allá, pero afuera, el planeta azul sigue en desorden.

La biodiversidad, en la gran casa que habitamos, se debilita. Reclama de la inteligencia humana para restaurar los daños que le hemos ocasionado con la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, la tala de los bosques, el vertimiento de desechos a ríos y mares… Aparejadas surgen malas noticias como el aumento de las temperaturas, el ascenso del nivel medio del mar, las inundaciones y la intensificación de los fenómenos meteorológicos.

Foto submarina: Cortesía de CimacFoto submarina: Cortesía de CimacAunque los tintes apocalípticos del futuro sean reales, no todo está perdido, como dice la canción. Cuba es una de las naciones conscientes de que cada minuto cuenta para salvarnos, con la inclusión de su sociedad y el manejo de las acciones por parte de las principales entidades, enfocadas en recuperar nuestro espacio verde. En Camagüey surgen voluntades para alcanzar esos propósitos.

“Se trabaja en varias direcciones estratégicas como la gestión racional de los recursos naturales, la calidad ambiental, el enfrentamiento al cambio climático y los instrumentos de la política y la gestión ambiental. Contamos en la región con 11 áreas protegidas, y a inicios del presente año se aprobaron cuatro nuevas que conforman las 15 del sistema provincial para coadyuvar a la conservación de nuestra biodiversidad”, explica Lisbet Font Vila, jefa de la unidad medioambiental de la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en el territorio.

TRANSFORMAR EL ECOSISTEMA

En pos de la protección del entorno, el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de Camagüey (Cimac) realiza una encomiable labor. Entre sus principales líneas se encuentran la implementación del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático (Tarea Vida), el avance del turismo y la obtención de alimentos.

Uno de sus proyectos más efectivos, dirigido por el Instituto de Geografía Tropical, es el de las Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (Basal), encaminado a contrarrestar las vulnerabilidades del clima en polos agrícolas, en los municipios de Jimaguayú, Florida y Camagüey. En el primero se aprecian impactos como 107 hectáreas (ha) reincorporadas a la ganadería; 2,4 ha de pastos y forrajes establecidos; 212,1 de sistemas silvopastoriles y la capacitación a 370 personas.

Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteFoto: Leandro Pérez Pérez/Adelante

Durante el presente año “se efectuaron acciones para recuperar las zonas costeras y un monitoreo a los arrecifes de Santa Lucía, con vistas a evaluar su estado de salud y conservación, integrado al proceso de ejecución de la Tarea Vida”, apuntó la jefa de departamento de biodiversidad, Isis Fernández Sosa. La investigadora significó también el esfuerzo mancomunado con las sociedades científicas del IPVCE Máximo Gómez Báez y el Proyecto Guardarenas, rectorado por el preuniversitario Rafael Guerra Vives, alineado al proceso de formación vocacional de los muchachos.

Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteFoto: Leandro Pérez Pérez/Adelante

TIERRAS RENOVADAS

Una agricultura que respeta los fundamentos de las buenas prácticas constituye garantía para la sostenibilidad de las sociedades. En ese sentido, el trabajo del Instituto de Suelos Unidad Científico-Tecnológica de Base Suelos Camagüey resulta un importante cúmulo de experiencias y de estrategias para prever los daños que el cambio climático pueda ocasionar a los cultivos.

“Laboramos en la obtención de productos alimenticios en cuatro cooperativas de créditos y servicios (CCS) que deben tributar a la ciudad cabecera. Efectuamos un manejo agroecológico en las fincas, para un aprovechamiento adecuado de los recursos suelo y agua, con énfasis en la aplicación de diferentes métodos en las áreas demostrativas y la capacitación a los agricultores y directivos”, dijo el especialista en investigaciones del centro, Pedro López Labarta.

Según estudios de la entidad, el empleo de biofertilizantes y abonos orgánicos constataron el aumento en las CCS seleccionadas, del rendimiento de las siembras de frijol —0,69 toneladas por hectárea (t/ha)— boniato —6,17 t/ha—, guayaba —5,14 t/ha— y en hortalizas —16 t/ha. La utilización del estiércol vacuno, su compost y otras técnicas como el empleo de cascarilla de arroz, favorecieron el reciclaje de materiales y se evitó la contaminación ambiental. El proyecto elevó, también, los conocimientos de los agricultores con el desarrollo de conferencias, talleres, y capacitaciones sobre el terreno.

CIENTÍFICOS Y RESTAURADORES

“Los centros de educación superior, como la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, han efectuado un aporte significativo, a partir de sus funciones desde la docencia, la investigación y la extensión universitaria en las comunidades. En las aulas se han incorporado los temas vinculados a la adaptación a las condiciones adversas del clima y a la del riesgo al desastre”, señaló Font Vila.

Según la profesora del centro, Dra. C. Daemar Ricardo Marrero, para contribuir con su quehacer a la restauración de la naturaleza, la casa de altos estudios “imparte cursos sobre educación para el cambio climático a educadores y satisface la demanda de capacitación en temas ambientales, formulada por entidades estatales y por trabajadores por cuenta propia. Como parte de la Estrategia de Ciencia en Innovación Tecnológica de la Universidad, se tratan diversos aspectos de la Tarea Vida en temas de maestrías, de manera directa o transversal. Participamos, además, en proyectos investigativos como el ordenamiento técnico, económico y ambiental de sistemas ganaderos en áreas suburbanas y el fortalecimiento de las capacidades nacionales para la certificación de la calidad del suelo y el aseguramiento de la inocuidad de los alimentos de origen agrícola, en relación con el contenido de metales pesados”.

La institución educativa posee espacio para socializar los resultados en revistas científicas y eventos, y se insertó en las actividades de recuperación en el municipio de Esmeralda, después de la catástrofe ocasionada por el huracán Irma en ese territorio.

Estudios recientes plantean que en el 2050, entre un 18 y un 35 % de una selección de 1 103 plantas y animales podrían desaparecer. Varios enclaves marinos vulnerables, donde existen alrededor de más de 1 700 especies de peces y de mamíferos marinos, podrían sufrir también notables daños a consecuencia del calentamiento global. Hoy, 5 de junio, fecha en que se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, será un momento apropiado para pensar en nuestra conexión con la naturaleza, esa que padece, y de una mayor responsabilidad de ordenarla, como mismo hacemos con nuestra casa.