CAMAGÜEY.- Considerado uno de los sitios más exclusivos de esta urbe oriental antes del Primero de Enero de 1959, el antiguo Tennis Club Camagüey, hoy Centro Cultural Recreativo Casino, fue la sede de una asociación de gran fama donde solamente las personas adineradas del territorio, de la entonces homónima provincia, tenían acceso.

Foto: Tomada de camagueycuba.orgFoto: Tomada de camagueycuba.org

Ahí las jóvenes quinceañeras de familias pudientes eran presentadas en sociedad, se hacían abundantes cenas festivas en fechas especiales, y los jóvenes de igual categoría social de la localidad practicaban deportes y asistían a jornadas recreativas, actividades que respondían a la "necesidad de expansiones espirituales" de los lugareños, según afirmaba la prensa de la época.

Sin embargo, al lugar no podían acceder ni negros, ni mulatos, aún cuando pudiesen tener cierto rango de clase media burguesa, y mucho menos si se trataba de una persona pobre, o medianamente pobre. Sin dudas, un nítido ejemplo de la agravada diferencia entre clases sociales y la profunda discriminación que existía en la isla antes del triunfo de la Revolución Cubana.

En la actualidad, quien aprecie la belleza de la edificación -ubicada en las inmediaciones del Casino Campestre, el mayor parque urbano de Cuba, en la populosa barriada de La Caridad-, bien puede imaginar los lujosos eventos en décadas pasadas ante la vistosidad del inmueble, el cual ha sido cuidado por decenios y lo convierte en patrimonio de la arquitectura moderna camagüeyana.

Pero más allá de lo que un día fue, hoy continúa como una institución para el disfrute de todos por igual, gracias a las acciones nacionalizadoras del gobierno revolucionario luego de alzarse en el poder hace ya 60 años.

En la actualidad todos acceden por igual a cada una de sus áreas interiores y exteriores, sitios, donde, además de la práctica de varios deportes en sus dos piscinas, cancha de baloncesto o voleibol, y terrenos de béisbol, existen restaurantes, bares, salones para fiestas y áreas para exposiciones de artes plásticas y cerámica.

Existe también un centro de equinoterapia que gratuitamente ofrece servicios médicos de terapia y rehabilitación a niños con discapacidades psicomotoras, un servicio altamente costoso en el mundo.

Por las historias de su abuelo, Yaine Veliz comentó que conocía de, cómo era antes esa instalación y agradece profundamente cuánto cambió, pues Noelito, su hijo, posee una parálisis cerebral infantil desde su nacimiento y es uno de los beneficiados con esas prestaciones especializadas de la citada área.

Yo, de procedencia humilde, y de raza negra, no estaría aquí, dijo, tal como le sucedió a mi abuelo, quien luego de 1959 fue cuando único pudo conocer este lugar, pues antes, ni a los jardines se podía acercar por ser «de color».

Foto: Rodolfo Blanco Cué/ACNFoto: Rodolfo Blanco Cué/ACN

Recientemente el Centro Cultural Recreativo Casino resultó remozado mediante un proyecto de iniciativas de desarrollo local que le otorgó una mayor vitalidad festiva en las noches, pues su segunda planta acoge ahora el Cabaret Casino, local donde los fines de semana ofrecen espectáculos de variedades para amenizar.

Principalmente en los meses de verano, la zona de la piscina se activa con numerosas acciones recreativas, a las cuales acceden familias de toda condición social para ser parte de ese sano disfrute.

La alegría que ahí se respira, la armonía adquirida a través de los años, la inclusión de todos, son logros de los cuales los camagüeyanos se sienten orgullosos, y los motivan para rechazar la aplicación del título III de la Ley Helms-Burton, una de las más recientes artimañas del gobierno de los Estados Unidos para socavar la independencia y dignidad de Cuba.

Con esa directiva se intenta utilizar la autoridad estadounidense extraterritorialmente para facultar el derecho de reclamación a quienes no eran ciudadanos de esa nación, cuando sus propiedades fueron nacionalizadas o las abandonaron al marcharse del país.

La octogenaria Digna Rodríguez comentó que muchas de sus amistades, de las que aún viven emigradas en los EE.UU., y en esa época asistían al Camagüey Tennis Club, serían de los primeros en reclamar sus antiguas membresías y los derechos que ahí poseían.

Yo tuve el privilegio de frecuentarlo varias veces, rememoró, pero jamás estuve de acuerdo con la discriminación que se sufría, porque también tenía amistades muy buenas pero como eran pobres no podían asistir. Ese fue uno de los motivos por los cuales cuando se abrieron sus puertas a todos por igual, en ocasión de su nacionalización, me puse tan feliz.

Al referirse a las intenciones norteamericanas con la aplicación del capítulo III de la extraterritorial Helms-Burton, afirmó que se trata de otro intento de doblegarnos pero los cubanos la rechazamos, pues lo hasta ahora conquistado vale más que cualquier intento de ir contra nuestra soberanía.