CAMAGÜEY.- Concretar sueños es a veces difícil; sin embargo, cuando esos anhelos dependen en gran medida del esfuerzo propio, solo hace falta voluntad y empeño en el quehacer diario. Los sueños lácteos camagüeyanos así lo demuestran. Con el apoyo del Grupo Empresarial de Industrias Alimentarias, la Empresa Láctea en la provincia ha ejecutado más de 4 millones de pesos en moneda nacional y un millón de dólares para la adquisición de tecnología y las reparaciones de algunas de las industrias.

Juan Carlos Rodríguez, director técnico de la Empresa Láctea, explicó a Adelante Digital que las inversiones abarcan la mayoría de las industrias del territorio. “La Pasteurizadora de la capital provincial -ejemplificó- recibió un homegenizador, una descremadora, un pasteurizador de más de 1000 litros, dos compresores de amoníaco nuevos y un compresor de aire para mejorar el sistema de refrigeración.

“La fábrica de quesos, en Sibanicú, incorporó cuatro desprensadoras e igual cifra de prensas verticales, 600 moldes para el aumento de las producciones y dos compresores para las neveras. En Esmeralda, además, se reparó capitalmente la industria a la cual se le montó una línea de queso y una caldera.

“En Nuevitas su combinado lácteo es el que más variedad de ofertas produce en Camagüey: yogurt de soya, leche fluida, quesos, leche condensada, pastas, crema bombón y resaltan las líneas de flan, implementada por sus trabajadores, la de helados desde hace dos años, y la de Queso Azul, única de su tipo en la provincia y con alta demanda en el turismo”, dijo.

Además, se recibieron doce camiones chasis marca Kamaz, con un importe de 457 495 pesos cada uno. Estos medios muy confortables, mejoran las condiciones de trabajo y en sentido general renuevan una flota que, aunque conservada, es muy vieja y prácticamente sin piezas de repuesto. Las fábricas beneficiadas fueron Guarinas, Pasteurizadora Camagüey, así como la base provincial de transporte de la empresa.   

FLORIDA TENDRÁ HELADO PROPIO

Sin detener el acopio de leche ni algunas de sus producciones, el Combinado Lácteo de Florida lleva poco más de un mes de revolución interna. Se ejecutan, solo en esa unidad, 2.2 millones de pesos y 600 000 CUC, con el objetivo de mejorar las condiciones de trabajo y la capacidad productiva.

Según explicó su director Karel Zayas Cordoví, el monto, que incluye 91 000 CUC para la adquisición de nuevo equipamiento, posibilitará incrementar las líneas de producción con quesos, pastas, crema bombón, helado, cremita de leche y el suero saborizado, además de elevar la calidad y lograr mayor inocuidad en los alimentos.

La remodelación más visible se lleva a cabo en el sitio que ocupará una moderna fábrica de helado con tecnología argentina Frisher, a la altura del primer mundo. Unos 62 000 dólares cuesta importar el equipamiento. “Originalmente viene con una capacidad de 900 litros, pero, desde ahora, nuestros innovadores pensaron agregarle otro congelador y sobrepasar los 1000 litros de helado”, explicó Alexis Gil Pérez, director general de la Empresa Láctea de Camagüey.

En la campaña lechera se llegan a recibir en esa planta unos 50 000 litros del alimento, de estos 12 000 se utilizan como insumos, cifra que se incrementará con la aparición de nuevas líneas. El combinado tiene la responsabilidad de distribuir sus producciones en Florida y Carlos Manuel de Céspedes, y en el caso del yogurt de soya son responsables también de Esmeralda y de Vertientes. Todo el incremento productivo llevará la misma fuerza de trabajo y sin dejar de cumplir los compromisos de entrega.

Con estas inversiones buscan eliminar el traslado de producciones desde otros municipios; en la actualidad el helado, la pasta alimenticia y la crema bombón son transportados desde Camagüey y Nuevitas.

La caldera que se pondrá en funcionamiento es fruto también del esfuerzo por recuperar cada equipo y alargarles su vida útil. Estaba en Nuevitas, pasó por la Pasteurizadora y ahora la encontramos en Florida. Se reparó y quedó nueva, ahorrándole al país la importación de otra. Al frente de esa área está Bárbara Agüero Sotolongo, jefa de mantenimiento de la empresa provincial, quien explicó que “se le incorporaron accesorios nuevos, desde su instalación de agua, de vapor hasta las válvulas de seguridad”.

Cambiaron igualmente las bombas de agua, y repararon su elemento principal: el quemador. En solo 16 días quedó lista la caldera de 6 toneladas que permitirá contar con el vapor necesario para asumir las nuevas producciones.

Gil Pérez adelantó que en la industria floridana se realizan los trabajos de construcción civil para en un futuro confeccionar los potes autoconformados que Cuba importa a un alto costo,que sumado a la distribución por todo el país, encarece mucho el producto final, “de lograrse ese sueño lo haríamos aquí mismo y ahorraríamos por concepto de importación y transportación”.

Coppelia también tuvo lo suyo

A raíz del escape de amoníaco que ocurrió en la céntrica Fábrica de Helados Coppelia decidieron parar las producciones y adelantar el proceso de reparaciones previsto para enero de 2018. Según Gustavo Estrada Soto, director de la entidad, recibieron una caldera nueva y cambiaron los difusores de la nevera con 49 años de explotación, “lo que posibilitó mejorar mucho en las condiciones de enfriamiento, pues solo se alcanzaban -4 grados, y hoy la temperatura está entre -15 y -22, mucho más cerca de los niveles que exigen una buena calidad”.

En el salón de producción los innovadores, una vez más, sacaron del apuro a unos cuantos y convirtieron un tanque de leche en uno capaz de mover una mezcla más pesada como la del helado, sustituyéndoles los agitadores. Antes, el proceso de mezcla se realizaba manual, ahora es totalmente mecanizado. Mejoró el clima con una consola de 4 toneladas, lo cual favorece la higiene y la calidad del propio producto final.

Estrada Soto se refirió también a la recuperación de una nevera de -15 grados, “donde guardamos la logística y son conservadas las materias primas necesarias para la elaboración del helado”. Esta es una fábrica que exige un total de 6 compresores para establecer un sistema de rotación y evitar la sobrecarga, hay solo cuatro, de estos uno se importó desde China. “El homogenizador también es nuevo y de calidad, si la mezcla no es homogénea, la calidad del helado no es buena”, argumentó.

A pesar de las inversiones recibidas, la fábrica enfrenta serios problemas con los depósitos de maduración, y precisamente esto limita la posibilidad de incrementar las producciones.

Con lo realizado hasta hoy lograron variar los formatos para llegar al pueblo con diferentes ofertas. “Hoy necesitamos un tipo de hierro especial o bronce para realizar los piñones que necesitan esos tanques de envejecimiento. De lograrlo, en lugar de hacer 4000 galones diarios, con los dos congeladores que esperamos recibir, alcanzaríamos la capacidad productiva de 8000 galones/día”, declaró Gustavo Soto.

Hoy los hombres y mujeres que tienen bajo su responsabilidad la producción de helados en Camagüey revierten los atrasos provocados por el proceso inversionista, con la mira en los meses de mayor demanda: julio y agosto.

Setenta años después... La Vaquita

Durante el primer trimestre de 2017 los vaquiteros asumieron buena parte de la reparación capital de esa industria, líder en la producción quesera camagüeyana, una inversión que sobrepasó los tres millones de pesos. En algunas áreas se modificó el flujo productivo que ahora tiene un solo sentido, desde el área de materias primas, producción hasta las neveras de almacenamiento, como exigen la nuevas normas de calidad.

“Se cambiaron los pisos, muy deteriorados por la acidez de la leche, se restableció el enchape de las paredes hasta arriba, lo que evita pintar cada tres meses los salones y se hicieron plataformas que le facilitan el trabajo a los maestros queseros”, expuso Damara Monteagudo Cervantes, directora de la Vaquita.

La directiva también se refirió al equipamiento nuevo recibido como parte de la inversión. “Hoy esperamos por la autorización de Cuba-Control para poner en funcionamiento un pasteurizador, un homogenizador y una descremadora que mejorarán aún más las producciones y el tratamiento a la materia prima que recibimos. Además, se instaló un nuevo compresor para el área de refrigeración”.

También se recuperó una prensa hidráulica a la que solo le funcionaba una hilera, hoy le funcionan las dos y en un día logran convertir en quesos unos 18 000 litros de leche. Esto unido a la importación de los moldes permitió duplicar la producción en igual tiempo. “Gracias a los innovadores se mantiene la línea de queso fundido, nuestros trabajadores pusieron su ingenio en construir dos equipos vitales para la producción”, arrojó Monteagudo Cervantes.

Por su parte, Rigoberto Valentín Olivera, jefe del departamento de técnica y desarrollo de La Vaquita, expresó que durante la reparación capital se montaron dos bancos de agua helada, un condensador evaporativo y la bala receptora de amoniaco, “lo que permite mejorar las condiciones de enfriamiento en las neveras, pues se recuperaron 11 intercambiadores de frio. Se repararon los dos compresores y las bombas de aceite. Eléctricamente se cambiaron los motores sobredimensionados en busca de la eficiencia energética y también parte de la cablería, hoy esperamos una brigada especializada para instalar el grupo electrógeno que envió el grupo nacional para nuestra fábrica”, esclareció.

Concretar sueños no es tan difícil si se cumple cabalmente el proceso inversionista, respetando los cronogramas de ejecución e involucrando a la masa de trabajadores, esa es la magia que hace realidad los sueños lácteos camagüeyanos.

Un buen ejemplo de la colaboración entre las empresas es el servicio que presta ServiQuímica Nuevitas a la Empresa Láctea, ellos con sus soldaduras especializadas asumen el montaje de las tuberías de vapor.Un buen ejemplo de la colaboración entre las empresas es el servicio que presta ServiQuímica Nuevitas a la Empresa Láctea, ellos con sus soldaduras especializadas asumen el montaje de las tuberías de vapor.