CAMAGÜEY.-Con diciembre siempre llegan crónicas, entrevistas… historias de sus siembras. A ningún medio de prensa en Cuba le es ajeno el homenaje a los maestros, a ese gremio que hace suyas tantas vidas y misiones. Y este diciembre, Adelante Digital  se entrega otra vez a ellos, ahora contando los capítulos que han protagonizado los últimos meses, después de que Irma tratara —solo tratara— de frustrarles los días.

HOGARES QUE SON ESCUELAS

En la comunidad San Agustín, en Nuevitas, lo de ayudarse no pasa de moda. Cuando se trata de “las clases de los niños”, los esfuerzos, los brazos y los gestos solidarios se multiplican.

A Yaima Jiménez Zamora, maestra de la escuela rural Juan Pedro Carbó Serviá, todos le agradecen que cambiara los cuadros del hogar por la pizarra. Junto a su pareja Eudelio Perdomo preparó un pequeño local para que el aula de quinto grado permutara por un tiempo la dirección.

“El curso apenas iniciaba y sabía que la recuperación iba a demorar por lo menos un mes. Aunque no teníamos dudas de que llegaría el apoyo del municipio, no nos podíamos dar el lujo de atrasar el curso. Fue ahí cuando se me ocurrió proponerle a mi esposo trasladar a los niños a la casa hasta que todo volviera a la normalidad”.

Dice Yaima que trabajar con los once alumnos no fue difícil. “Ya estoy acostumbrada, llevo con ellos desde primero. Más que estudiantes se han convertido en parte de la familia, son como mis hijos. También conté con la ayuda de los padres y demás compañeros, lo cual facilita siempre las cosas”.

Dice Yuleiky  que convertir su casa en escuela hizo sentir a la familia mucho más útil.Dice Yuleiky que convertir su casa en escuela hizo sentir a la familia mucho más útil.Mientras continuaban las labores constructivas en la “Juan Pedro Carbó”, otras familias del poblado siguieron el ejemplo. Para Yuleiky Morejón Machado ese es el mejor regalo que le pudo dar a los profes por el Día del Educador.

“Los padres tenemos que estar siempre del lado del maestro. No los podemos dejar solos y mucho menos cuando los tiempos se complican. ¿Qué puede significar para mi gente apretarse un poquito en la casa y que desde allí sigan formando a nuestros hijos? Nada. Por eso lo hicimos”, aseguró esta vecina mientras pintaba una ventana del aula de cuarto grado.

De acuerdo con Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación, desde el 2008 se utilizan con éxito estas alternativas y hoy suman 140 los hogares que tras el paso de Irma se convirtieron en aulas, de ellos 29 en Camagüey.

Hasta el asentamiento Alegría, perteneciente al consejo popular Tabor, en Esmeralda, llegamos para conocer a otros protagonistas, los Guevara Rodríguez.

“Lo vimos como una oportunidad de ayudar al país, que tantos recursos emplea para educarnos gratuitamente y también de fortalecer el vínculo de la familia y la comunidad con la escuela. Hoy me siento feliz de haber devuelto un poquito de todo lo que nos dan”, explicó Yaneisy Rodríguez Menéndez en nombre de sus familiares.

Por esta actitud altruista de brindar sus espacios privados, por el desprendimiento y solidaridad con que recibieron a esos alumnos, el Consejo de Estado acordó otorgarles la Medalla José Tey durante las celebraciones por la jornada del Educador.

Pero no solo los vecinos demostraron gestos de grandeza. Los profesores también hicieron de las suyas.

MAESTROS Y CONSTRUCTORES

Al 22 de diciembre llegarán varios educadores camagüeyanos convertidos en constructores, albañiles, electricistas… Conjugar el arte de enseñar con la dificultad de cimentar, forma parte de sus “planes de trabajo” desde septiembre pasado. Gracias a ello la mayor parte de las instituciones docentes afectadas en la zona norte del territorio se encuentran reacondicionadas totalmente.

En el municipio de Nuevitas, por ejemplo, hoy se trabaja en la recuperación de siete escuelas de un total de 34 centros docentes dañados. La mayoría recibieron fuertes afectaciones en el techo y en la carpintería.

Según Milaidis Arias Ríos, subdirectora de Educación en el norteño territorio, el aporte de los maestros ha sido fundamental. “Puedo decir con total seguridad que desde hace tres meses nuestro personal no ha tenido ni fines de semana libres ni horarios establecidos. El gremio tiene un amplio sentido de pertenencia y mientras vean escombros, paredes por levantar, aulas por arreglar, ahí estarán”.

Y es que ese humanismo característico los lleva a sacar un extra como solo lo sabemos hacer los cubanos. Así lo cree Yusimary Valdés González, profesora de Biología de la escuela secundaria básica urbana (ESBU) América Latina, quien recuerda que al amanecer del sábado 9 de septiembre ya estaban en el centro la mayoría de los trabajadores listos para lo que hiciera falta.

“El esfuerzo fue tal que el miércoles de la semana siguiente ya estábamos dando clases. Sin ventanas, con el techo mojándose, con algunos locales afectados completamente, pero ahí, cumpliendo con el deber. Es en parte gracias a ese empeño que hoy estamos terminando una secundaria con mejores condiciones que antes”.

De esto dan muestra los profes y alumnos de la ESBU quienes por estos días “comparten” las aulas con 15 integrantes de la cooperativa Reyes de la construcción, otra de las piezas fundamentales en el engranaje por salir adelante. Encargados de cambiar la carpintería y pintar todos los locales, dichos trabajadores ya cuentan con la experiencia de reparar escuelas y en el municipio varios centros llevan su sello.

“Al principio —comentó Frank Reyes Vázquez, jefe de la brigada— se nos hacía un poco difícil trabajar con los muchachos dentro de la obra. Teníamos que extremar las medidas de seguridad para evitar daños. Sin embargo, el claustro completo junto a la directora buscaron las vías para no atrasar ni el proceso constructivo ni el docente”.

Pero este no es el único lugar donde los maestros sortean clases y cemento. Los ejemplos siguen creciendo en Minas, Sierra de Cubitas y Esmeralda. Así lo constató la Ministra de Educación en un reciente recorrido por la zona.

“Resulta reconfortante observar cada vez que vengo a Camagüey lo que han logrado en tan poco tiempo. La unión entre la familia, los obreros y el personal docente es la fuerza principal de estos adelantos. Me voy con las expectativas en alto y confiada de que ahora todo será mejor”.

Y ya es mejor. Los capítulos de sacrificio y amor que hoy van cerrando estas personas se contarán al pasar de los años. Quizá para el próximo diciembre las crónicas sean más hermosas, pero en este, el espacio es de todos los que se esfuerzan y quizá hasta sin buscarlo, dejan sus huellas en las páginas de la educación cubana.

A solo tres meses del paso del huracán Irma, la mayoría de los centros educacionales que fueron afectados vuelven a la normalidad con mejores condiciones. Así lo demuestra la escuela especial José Antonio Echeverría de la comunidad de Lugareño, en Minas.A solo tres meses del paso del huracán Irma, la mayoría de los centros educacionales que fueron afectados vuelven a la normalidad con mejores condiciones. Así lo demuestra la escuela especial José Antonio Echeverría de la comunidad de Lugareño, en Minas.