SIERRA DE CUBITAS, CAMAGÜEY.- Como un suero de alegría, de esperanza, de vida, así caracterizaron los pobladores de Puerto Piloto, a la brigada de 50 estudiantes, profesores, cocineros y trabajadores de mantenimiento de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, que desde el pasado jueves apoyan las labores de recuperación en un territorio que tuvo 46 derrumbes totales de 107 afectaciones de viviendas.

“Son gente joven, entusiasta, y este pueblo estaba muy triste, así que nos están ayudando a darle ánimo a la población, pues al existir cierta demora en la entrada de los materiales los habitantes están disgustados. Los muchachos diariamente visitan los hogares para resolver las dificultades de los vecinos, en especial a los ancianos que viven solos”, opinó Elia Adam Pérez, delegada del Consejo Popular La Gloria-Puerto Piloto.

Otra vecina, Yoneisy Ramírez Machado, contó entre lágrimas y cerca de los escombros de su casita que su familia lo perdió todo, porque sufrió un derrumbe total, pero que los universitarios día tras día se ofrecen a ayudarla en la fabricación de su casa, pero como no han entrado los recursos para hacerla no han podido empezar.

Después de montar el campamento y levantar la cerca para delimitarlo, la brigada ha colaborado en la reparación de la escuela, ha pelado palos para emplearlos en la fabricación de las casas de madera y batido mezcla para levantar las paredes derribadas por las penetraciones del mar y los fuertes vientos que trajo consigo el huracán Irma.

“Más adelante trabajaremos en la reconstrucción de la tienda de víveres, el merendero y, además, queremos impartir algunas charlas sobre las formas de pago, cómo obtener respaldo del Banco y los trámites que deben hacer para la compra de materiales”, explicó el profesor Milton Calvo.

EN CAMPAÑA POR LA RECUPERACIÓN

La brigada, aunque dividió su fuerza de trabajo en dos comunidades: Puerto Piloto y La Gloria, tiene a sus integrantes alojados en cinco casas de campaña y una de trabajo de la sede municipal universitaria de la Casa de Altos Estudios agramontina, moradas que poseen las condiciones imprescindibles para vivir.

La dirección de la Universidad de Camagüey garantizó algunos aseguramientos previos, entre estos mosquiteros, sábanas y la alimentación muy bien elaborada por las cocineras; sin embargo, como fuimos los primeros tuvimos que empezar por armar el campamento y crear otras condiciones como traer literas, porque cuando llueve mucho el agua se cuela, argumento Milton Calvo.

Según Adrián Soca Cardoso, profesor de Español-Literatura de la Facultad de Lenguas y Comunicación y otro de los jóvenes involucrados en la tarea, primero barrieron el terreno donde están albergados y recuperaron el ranchón, y posteriormente hicieron un levantamiento sobre los daños de la localidad y comenzaron a contribuir con los residentes de la zona.

“Es cierto, hay mosquitos, estamos lejos de la comodidad de la casa, pero ahora eso no es lo más importante, lo fundamental es que estas personas necesitan de nuestra solidaridad, por eso estamos botando escombros, arreglando techos y eso ha hecho que también los habitantes se integren más a las labores”, apuntó Omar Rodríguez Rodríguez, de cuarto año de Licenciatura en Turismo.

Todos los jueves de cada semana, este equipo rotará a sus integrantes, así que por las venas de los habitantes de Puerto Piloto seguirá corriendo el suerito de alegría que representa para esa comunidad la mano desinteresada y entusiasta de alumnos y docentes de la Universidad de Camagüey.