MINAS, CAMAGÜEY.- A unos 10 kilómetros del norteño municipio de Minas, usted puede encontrar un sitio especial, refugio de más de un millar de Crocodylus acutus o cocodrilos americanos, como la mayoría los identifica.

El conocido zoocriadero, perteneciente a la Empresa para la Protección y Conservación de la Flora y la Fauna, es el único de su tipo en la provincia y sobresale como una de las mejores ofertas para el turismo de naturaleza.

Sus 23 caballerías de extensión acogen además ejemplares de la fauna cubana como el tocororo, el carpintero real y el cartacuba, junto a una extensa variedad de árboles maderables y frutales.

DEL ANIMAL MÁS PREHISTÓRICO

La atracción del lugar es sin dudas el contacto con los animales actuales más cercanos a los dinosaurios. El visitante puede observar, incluso tocar y fotografiarse bajo supervisión, a las especies más pequeñas, a la vez que conoce las actividades de manejo, alimentación, identificación y control veterinario del cocodrilo americano.

En Cuba existen siete criaderos y este ocupa el tercer lugar en tamaño y población. Superar el millar de especies y mantenerlas en buen estado, constituyeron las razones fundamentales por las que el sitio se escogiera para repoblar otros como el ubicado en Morón, provincia de Ciego de Ávila, hacia donde se enviaron 250 ejemplares.

Dentro de las características que diferencian la especie americana de la cubana sobresalen su mandíbula más alargada, 68 dientes como promedio, el color verde de sus ojos y suelen ser menos agresivos que los nuestros.

Así lo confirma Yosvany González Fernández, quien es el especialista encargado del cuidado de toda la familia Crocodylus acutus que habita en el zoocriadero de Minas. Esta función la cumple desde que se graduó de médico veterinario en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz. Al hablar con él se percibe su satisfacción de trabajar allí.“Las atenciones inician desde antes de poner los huevos. Para garantizar una buena reproducción se mantiene un suministro estable de alimentos. Es necesario que cada animal reciba entre el 3 y el 7 % de su peso”.

Con Yosvany conocimos que la reproducción de estos ejemplares se desarrolla entre los meses de diciembre y enero dentro del agua, y tres meses después de la cópula, la hembra pone entre hasta 60 huevos, aunque en cautiverio se promedian 30. Luego de 90 días salen las crías.“El sexo de estos animales depende de la temperatura, por eso la óptima durante la incubación debe ser entre 28 y 34 grados Celsius. Si es inferior a los 30 grados la cría sale macho y si es mayor el cocodrilo será hembra”.

 Yosvany muestra una de las crías obtenidas este año con solo pocos meses de vida. Yosvany muestra una de las crías obtenidas este año con solo pocos meses de vida.

Por su parte,Osmany Morejón Valle, director del centro, aclaró que gracias a dichos cuidados actualmente el criadero exhibe más de 1 000 cocodrilos en diferentes períodos de vida y aunque hasta el momento todos permanecen allí, el principal objetivo es mantener la especie y repoblar aquellas zonas que lo necesiten.“Contamos con un plan de reparación centrado en el área de inicio, porque pensamos aumentar la cantidad con los trabajos de ampliación. Otra de las ventajas que tenemos es el personal, el cual está capacitado y con experiencia para enfrentarse a estos animales, que pueden ser muy peligrosos”.

OPCIÓN RECREATIVA

El senderismo y las excursiones a las cuevas figuran entre las opciones de mayor interés de la población. “Tenemos además otros animales como aves endémicas que se conservan y reproducen en su hábitat. Lo mejor de ellos es que para observarlos hay que adentrarse en la naturaleza de la zona mediante las rutas que ofrecemos para que puedan disfrutarlos en la vida silvestre”, agregó Morejón.

Para Carlos Martínez Prieto, uno de los vacacionistas, la experiencia es muy impresionante y a la vez gratificante para compartir en familia. “Creo que este lugar es adecuado además para educar a los niños con el medio ambiente. Las personas que nos guían conocen muy bien su trabajo y eso nos da seguridad”.

En el criadero de cocodrilos laboran hoy cerca de 30 trabajadores. Ellos atienden cuatro proyectos: conservación del cocodrilo acutus americano, restauración de hábitats degradados, protección contra incendios y vigilancia y protección de los recursos naturales.

Con el objetivo de conservar y lograr la reproducción en cautiverio de la especie en peligro de extinción, desde septiembre de 1985 abrió sus puertas en Camagüey este criadero de cocodrilos. Hoy demuestra su funcionalidad ecológica y lo hace probando que es una de las mejores propuestas recreativas para aprender más de la naturaleza.