ESMERALDA, CAMAGÜEY.- Irma dejó en el municipio de Esmeralda daños significativos en el fondo habitacional y en los principales objetivos económicos, pero la salud de los habitantes está completa. Luego del mal momento meteorológico, el pueblo se recupera con mucho ímpetu, mientras las autoridades del municipio se enfrascan en las prioridades como el agua y la alimentación.

Todos tienen bien claro que además del fluido eléctrico, estas dos necesidades básicas deben resolverse lo más rápido y estable posible para que el pueblo vuelva, poco a poco, a la normalidad.

AGUA QUE NO CAE DEL CIELO

El paso de Irma por la norteña localidad no dejó el agua deseada. El daño mayor fue resultado de los fuertes vientos, mientras que las inundaciones en aislados lugares no representaron grandes preocupaciones.

De ahí que uno de los mayores esfuerzos que se hacen hoy en Esmeralda sea al abastecimiento del líquido a las comunidades más intrincadas.

El poblado de Jaronú es uno de los que más pipas de agua recibe. Foto de Orlando Seguí AguilarEl poblado de Jaronú es uno de los que más pipas de agua recibe. Foto de Orlando Seguí Aguilar

“Aunque esperábamos que el huracán trajera mayor cantidad de lluvia, nos cayeron 265 milímetros de agua. Por eso nos vimos obligados, debido a la falta de electricidad, de abastecer todos los lugares. Para ello contamos con 19 pipas las cuales trabajan sin parar durante todo el día”, explicó a Adelante.cuDanally Hernández Segundo, presidenta del Consejo Municipal de Defensa.

En tiempos normales hay muchas comunidades que por el tema de la sequía y la lejanía les llevan agua en pipas, hoy esos lugares están priorizados al igual que la cabecera provincial.

Y para que el agua llegue a la mayor cantidad de personas, la estrategia del municipio se basa en ubicar los camiones cisternas en los puntos más céntricos del territorio. Hasta el momento las dificultades radican en que la población no estaba preparada para este tipo de urgencias y no cuenta con depósitos suficientes.

ALIMENTOS HACIA TODAS PARTES

Destrozos en almacenes de comercio, del cárnico, en talleres de la empresa Azcuba, entre muchos lugares vitales  del territorio, resaltan a la vista en Esmeralda. Pero justificarse y sentarse de manos cruzadas no caben en este lugar. Ahora la vista se enfoca en llevar hasta las comunidades de difícil acceso los alimentos más necesarios.

Hoy funcionan en el territorio 13 puntos de venta de comida elaborada y se trabaja para crear otros. La idea es que las familias que no posean las condiciones mínimas para cocinar tengan garantizada su alimentación a un precio razonable.

El trabajo en las unidades gastronómicas se mantiene a pesar de las circunstancias. Foto de Orlando Seguí AguilarEl trabajo en las unidades gastronómicas se mantiene a pesar de las circunstancias. Foto de Orlando Seguí Aguilar

El Lucero, uno de los restaurantes que funciona con este objetivo, se encuentra a su máxima capacidad de cocción. Orialis Cervantes Agramonte, directora de desarrollo de la Empresa Municipal de Comercio, explicó que se están elaborando más de 2 500 raciones de comida diarias que se llevarán hacia varios consejos populares.

“El contenido de las cajitas varía en dependencia de los productos que tenemos en nuestras manos. Pueden ir desde arroz congrí con pollo, hasta mortadella o huevos, pero siempre con el mismo precio de tres pesos”, agregó la directiva.

Las condiciones de estos lugares tampoco es la ideal. Sin embargo, la poca iluminación, los techos en mal estado, y el intenso calor no detienen el proceso. Almuerzos y comidas hasta la hora que sea necesario es la prioridad.

“Vamos a ofertar a través de la canasta básica otros productos como natillas, refrescos, arroz, frijoles, entre otros que también los daremos a precios módicos”.

En el caso de las panaderías, según expresó la presidenta del Consejo de Defensa Municipal, se mojó una cantidad importante de harina, pero esa misma la utilizaron lo más rápido posible en la elaboración de pan.

“Tenemos dos centros de elaboración de este tipo trabajando con generación alternativa y preparamos otras más. Hay además una estrategia de tres turnos para alcanzar las 24 horas del día y poder llegarle a toda la población. Ya hoy en Jaronú pudimos arrancar un grupo electrógeno para aliviar la demanda y la lejanía hacia otras comunidades”.

Los alimentos que se van a repartir en las zonas alejadas están a precios subsidiados algunos y otros son donados.

Las bodegas se mantienen vendiendo los productos de la cuota y otros liberados. Foto de Orlando Seguí AguilarLas bodegas se mantienen vendiendo los productos de la cuota y otros liberados. Foto de Orlando Seguí Aguilar

Por otra parte, se han sumado a esta tarea diferentes organizaciones de masas. Choferes, trabajadores del medio, hasta custodios dieron el paso al frente y formaron varias brigadas para repartir alimentos a los poblados lejanos.

“Nadie se queda fuera, todos son importantes y hay que llegarles como sea”, estas palabras se repiten una y otra vez en Esmeralda. Cada día los de allí y los de afuera también, se empeñan en cambiarle el rostro a uno de los territorios más afectados del país. Confían en eso.