CAMAGÜEY.- A Pancho, el león del Casino del que mucho se habla pero poco se sabe, nuestra ciudad le debe por lo menos una estatua. Él tiene en su cuenta, entre otras crónicas, haber sido el real símbolo del Zoológico de Camagüey.

Esta historia comenzó cuando dejó de ser un cachorro paseante de nuestras calles para ser confinado tras las rejas de una jaula convertido ya en un robusto ejemplar de las Phanteras leo.

Él nunca conoció los herbazales de África, y aunque los leones fueron, luego de los humanos, la especie más extendida en el mundo desde las últimas décadas ha sufrido un declive de sus poblaciones posiblemente irreversible. Sin embargo, a Pancho una buena parte de los zoológicos de Cuba le debe aun hoy, pasados ya cuarenta años de su muerte, la presencia de magníficos grupos de leones descendientes del ejemplar lugareño.

Un principal objetivo de estos parques es educar y ampliar la cultura.Un principal objetivo de estos parques es educar y ampliar la cultura.

LOS TRES BUENOS ELEMENTOS DE UN ZOOLÓGICO

Desde la década de 1950 por lo menos, fecha en que comenzó a fomentarse el Zoológico de nuestra ciudad en un espacio cedido por el Casino Campestre en márgenes confluentes del río Hatibonico y el arroyo Juan de Toro, generaciones de camagüeyanos han disfrutado de sus atractivos, pero también han padecido su vulnerabilidad.

Hoy, sobre un espacio de 3.2 hectáreas ofrece abrigo a 1 116 ejemplares de 107 especies, incluyendo aves, felinos, reptiles y simios, sin incluir la vida que reboza en el acuario de El Castillito.

El nuestro, y por ese apretado espacio, se cataloga, según nomenclatura internacional, como Microzoológico o Zoológico pequeño. De todas formas, y con independencia de su extensión, estos jardines donde mantienen en cautiverio diversas especies de animales salvajes para ser mostrados al público cumplen en su conjunto tres funciones.

La conservación de las especies; la investigación con el propósito de colaborar en los estudios científicos que ayuden a aumentar los conocimientos acerca de la conservación de las especies y la educación para la divulgación de los problemas de su desaparición y sus posibles soluciones son estos tres elementos, precisamente, en el capítulo de la educación.

Nuestro Zoológico mantiene interesantes proyectos en ejecución, entre estos algunos círculos de interés. La presencia de la Sociedad Científica del grado doce y la asignatura de Biología en octavo grado, integrado por estudiantes de las escuelas del entorno.

PRESENTE Y FUTURO DE UN PARQUE

Nuestro Zoo, dependencia hasta la fecha de la Dirección Provincial de Servicios Comunales, posee 107 trabajadores que prestan atención también al parque infantil José Martí, o “parque de arena” del propio Casino y al “Enrique José Varona”, frente al Instituto Preuniversitario, entre otras responsabilidades de aquel entorno verde de la ciudad.

Debido a la atención que se brinda a los ejemplares y la eficiencia del colectivo, el establecimiento de Camagüey se encuentra entre los primeros cuatro del país que pasarán este año a formar parte de la Empresa Cubana de Zoológicos.

Ejemplares en intercambio multiplican la presencia de especies zoológicas.Ejemplares en intercambio multiplican la presencia de especies zoológicas.

En esta relación se encuentra Santiago de Cuba, Ciego de Ávila y Villa Clara, y mucho ha contribuido en ello, apunta el MS. c Edys Jorge Garay, director de la instalación, los intercambios realizados con otras instituciones como las de Matanzas, Puerto Padre y Manzanillo; esas relaciones nos permiten mejorar y ampliar las especies. El pasado año adquirimos en el Zoológico Nacional ejemplares descendientes de especies llegadas desde Namibia.

“El traslado hacia la nueva empresa especializada nos ha de permitir, aparte de propiciar el intercambio, recibir insumos e instrumental médico para atender los animales, agrega Jorge Garay, y aunque tenemos una pequeña clínica con un mínimo de instrumentos para hacer suturas, intervenciones elementales, no siempre es fácil atenderlos y en realidad, a pesar de los esfuerzos lo que hoy nos entrega Labiofam no responde a la diversidad de especies que nosotros tenemos.

“Por otra parte nuestro Zoológico recibirá ayuda económica del Fondo para el Desarrollo y Conservación de las Especies Exóticas y Endémicas de Cuba, fondo estatal que nos permitirá beneficios por más de dos millones de pesos y que incluye programas para la Educación Ambiental, sustentados por el propio Zoológico.

“Sin dudas que la población camagüeyana es muy aficionada a nuestro parque, en especial durante los fines de semana, y según las cuentas, solo durante el pasado año se recibieron 400 000 visitantes. Por las visitas hasta ahora recibidas los números serán mayores este año”.

Asimismo, Jorge Garay nos ofrece una interesante noticia; resulta que en materia de reproducción de ejemplares, cosa no siempre fácil, Camagüey cuenta con una de las más altas cifras en la reproducción de leones.

VULNERABILIDAD Y RIESGOS, PERO NO PARA MAÑANA

Pero toda esa labor y desarrollo en programas de crecimiento se halla limitada por el espacio que constriñe el Zoológico. Tengamos en cuenta que este parque se instaló alguna vez en el Casino Campestre de forma provisional, asentado en el lugar al paso de una feria transitoria, y que mucho después se iniciaron obras para su emplazamiento en áreas del Parque Camilo Cienfuegos, incluso allá se hicieron fosos y otras instalaciones. Sin embargo, el período especial detuvo y desvirtuó el proyecto.

Hoy en el “Camilo Cienfuegos” hay pista de rodeo y valla de gallos, elementos que por supuesto resultan incompatibles con cualquier parque zoológico.

“Este es un grave problema, dice Edys, porque los conceptos modernos de los parques zoológicos es mantener a los animales en un semi cautiverio para que puedan desarrollar una vida similar a la que llevan en libertad, y esto precisa mayor amplitud. Aquí, como se ve, están en pequeñas jaulas, hacinados. Ya debemos ir pensando en ese espacio necesario.

Planificación Física ha trabajado en lo señalado, tal vez por el Jardín Botánico. Habría que ver si eso es valido, e instalar el Zoológico allá, pero sin abandonar el micro de aquí”, apunta el director.

Pero el atractivo parque se encuentra amenazado de forma permanente por las riadas del Hatibonico, por lo que en más de una oportunidad las inundaciones han obligado a difíciles evacuaciones de animales, algunos de los cuales han muerto o desaparecido. Pancho y los trabajadores de aquel entonces tienen la experiencia de la inundación del ciclón Flora en 1963.

Tal vez lo peor para el Zoológico lugareño es el propio espacio en que se encuentra. Circunvalado por importantes vías y a medio camino del Centro Histórico de la ciudad, el ruido, la música alta, los motores de los vehículos y el escándalo público hace que los ejemplares, aparte del estrés en que viven, limitan su existencia útil, enferman y pierden el apetito, mermando el ciclo reproductivo. También hay pocas oportunidades de darles a los animales descansos periódicos y sin visitas para su recuperación.

Compartimos la opinión del Edys Jorge, ya debemos ir pensando en ese espacio necesario. Pancho y sus descendientes, sus hermanos de la naturaleza saben que esta decisión no podrá ser para mucho más tarde, o de lo contrario alguien tendrá que construir un arca de Noé.