JIMAGUAYÚ, CAMAGÜEY.- ¡La vaca brinca la telera! “Se va”, gritan algunos que ven aquel animal blanco y tremendo como una avalancha. ¡Al potrero! La enlazan, la entran a la nave, jaleo creciente, se tira al suelo, se rehúsa a pararse, mira con sofoco y desespero, ellos también jadean. “Así mismo, dale así mismo”, instan al experimentado técnico veterinario, que no lo piensa mucho y la trabaja en el suelo.

El milagro: de las seis hembras a las que aquel día les aplicaron la técnica de transferencia de embriones solo se fecundó la “Diabla”, como le dicen a aquella res Cebú que parió un ternero de la raza Chacuba, Norberto, el primero nacido en el país por esta técnica, luego del rescate en el 2015 de cinco de los 14 laboratorios de transferencia de embriones que existieron en el país.

Uno de los redimidos, tras décadas de inacción, es el camagüeyano perteneciente a la Empresa Genética Rescate de Sanguily, que en el 2002 consiguió 14 terneros como Norberto. Antes, en la Isla solo había nacido un único ejemplar en La Habana en 1992, según afirma Reinaldo Pérez Lastre, jefe de laboratorio del Centro de transferencia de embriones de “Rescate de Sanguily”.

“Somos pioneros en devolverle a Cuba el uso exitoso de la transferencia embrionaria, porque desde que volvimos a funcionar no hemos parado: seleccionamos buenas donantes de las razas Chacuba, Criolla, Aberdeen Agnus y Siboney, extrajimos embriones, los clasificamos y congelamos, ya disponemos más de 60. El reto está en contar con mejores receptoras; deben ser vacas de dos años de edad, con un peso de 310-320 libras y de razas resistentes como las que ya tenemos, mestiza Holstein por Cebú”, explica Reinaldo.

Norberto apareció el 4 de marzo del 2017 a las 8:00 p.m. Tras vivir 293 días dentro de la “Diabla” salió al mundo con 65 libras que, ya duplicadas, le dan la esbeltez y fuerza propias de los Chacuba, raza creada en “Rescate” para distinguirse en el aporte de carne.