CAMAGÜEY .- Los mexicanos Eduardo “Lalo” Aguilera y Nelia Torres —quien también se sabe cubana con orgullo— tienen mucho en común, especialmente el gusto por captar el instante decisivo de la vida, como se les antoja cada revelación de una imagen, porque la fotografía en ellos tiene el sentido romántico y las nostalgias de los iniciados con la práctica analógica, aunque no desestiman la digital.

Juntos exponen Alfareros: Tlayacapan, México-San Miguelito, Camagüey, que con tiene 100 fotos en blanco y negro, la mitad hechas en la tierra azteca y la otra aquí. Surgió por invitación de Nelson Despaigne, vicepresidente de la filial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas y estará hasta finales de septiembre en el Museo Provincial Ignacio Agramonte Loynaz.

¿Fotógrafos de hoy o de ayer?

Lalo: —Venimos de la analógica, entonces el gusto por la fotografía en blanco y negro. Antes el fotógrafo no solo se movía para tomar las fotos. En el laboratorio iba de la ampliadora a la tina... había mucha actividad física. Ahora está sentadito en la computadora.

Nelia: —Es maravilloso el olor del cuarto oscuro. Mucha gente entra y dice “¡uf!”, pero para un fotógrafo el olor de los químicos es como el santo olor de la panadería.

¿Qué tratan de lograr siempre?

Lalo: —Transmitir algo. Me ofenden cuando dicen “tu foto está bonita”. No, bonita mi hija y mi mujer. Espero más: “¡uy!, me emocionó, está padrísima (muy buena)”.

Nelia: —La fotografía debe llevar un mensaje. Alfareros... tiene el instante decisivo de cuando uno ve la imagen. Muchas veces tomas una que no se te repite jamás. Nos gusta este tipo de foto, aunque hemos hecho de estudio, pero me encanta el fotoperiodismo de contenido social.

Eduardo “Lalo” Aguilera  Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteEduardo “Lalo” Aguilera Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante¿Cuáles series les satisfacen más?

Lalo: —Procesión del Silencio. En San Luis Potosí hacen una el Viernes Santo, estéticamente bellísima. Se nos ocurrió que la gente que participa se viera. Cuando vimos al director de la galería Mariano Jiménez, solo ponía una mampara, pero al mostrarle seis o siete impresas en blanco y negro, de 8x10, nos dio dos meses para 100 en la galería completa.

Nelia: —Me ha marcado el trabajo político. Estoy catalogada como líder agitadora comunista, un orgullo peligroso en México. Muchas veces exponemos en parques. Tendemos un cordel de un árbol a otro, colgamos las fotos como si fueran ropas, y ahí hablamos sobre la situación política. De repente avisan que vienen los granaderos, la policía, descolgamos y a correr.

“La segunda exposición en Cuba, Por los caminos de Thanatos, de la muerte en México, fue en la Galería de Arte Internacional de Santiago de Cuba, emotiva por exponer donde están mis raíces, mi corazón.

“Mi mamá nació en La Habana, porque mi abuelo trabajaba allí y se trajo a mi abuela, pero toda mi familia es santiaguera, casi de los fundadores: De Las Cuevas y Valiente, gente de lucha. Tengo mi ciudadanía cubana y si en México nací, soy ciudadana mexicana”.

Lalo: “La tercera en Cuba fue en la galería San Antonio María Claret, del arzobispado santiaguero. En una sala se puso la procesión de San Luis Potosí, y en la otra, la de la Virgen de la Caridad del Cobre. La Uneac nos la pidió, pero la habíamos donado al arzobispado, que se la prestó con marcos y todo; una cooperación maravillosa”.

¿Con cuál imagen ven hoy a México?

Lalo: —Ahora es sangre. El país está hecho pedazos, tenemos un gobierno traidor coligado con el imperialismo yanqui y con las grandes empresas transnacionales. Si el mexicano no despierta de su sueño de opio idealizado por la televisión, el fútbol y las telecomedias, va a desaparecer el país.

Nelia: —México está lleno de injusticias, corrupción, hambre, desigualdades tremendas. Hace dos años, en la comunidad Taraumara, las mujeres, al no tener leche para sus bebés por los senos secos y nada de alimento, se lanzaban con sus hijos en los riscos. Espero que algún día haya un verdadero cambio.

¿Y la de Cuba?

Nelia Torres Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteNelia Torres Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteNelia: —Un paraíso. Aquí hasta el que no trabaja come. Es un país con una libertad increíble. Una de sus maravillas es su gente. Los cubanos son amorosos, solidarios.

Lalo: —Cuando cayó la Unión Soviética, la gente de izquierda decíamos: “Ahora sí se acabó Cuba, nuestra esperanza, nuestra bandera de la liberación de los pueblos de América”, y vimos que no, gracias al pueblo cubano.

“También es heroico de soportar al turismo. El turista da la imagen de que afuera todo es bonita ropa, elegancia... No. Los que vienen como nosotros, que ahorramos todo el año, nos abstenemos muchísimo y aquí vamos a donde comen los cubanos. No somos ni de la media. México tiene 120 millones de habitantes, de ellos 60 millones están empobrecidos”.

¿Qué expectativas tienen con Alfareros...?

Nelia: —Que les haya gustado, que sirva para que los lazos entre los dos países sean cada vez más fuertes.

Lalo: —Desde el 2006 exponemos en Cuba de manera consecutiva. Es una forma de romper el bloqueo, porque el Gobierno de México, neoliberal sin confesarlo, está con el bloqueo económico, político y cultural a Cuba.