Llama la atención este divorcio culinario cuando lo característico de todos los restantes pueblos isleños del planeta y las comunidades costeras mantienen un histórico vinculo con los productos del mar.

Luego de un periodo de auge a partir de la década de 1960 y junto al gradual deterioro de nuestras flotas pesqueras impedidas de modernizar y reparar sus artes de pesca, los recursos pesqueros del mar territorial de Cuba fueron reducidos ante necesarios programas nacionales para la protección de especies en nuestras costas explotadas casi hasta su extinción.

Además la pesca en aguas distantes, que satisfacían las necesidades de consumo de la población en la década de los 80 se eliminó, por lo que la producción pesquera pasó a depender en gran medida de la acuicultura, constituyendo hoy la principal línea de desarrollo del Ministerio de la Industria Pesquera.

El espejo de agua en Camagüey

Camagüey posee dos empresas pesqueras, la planta industrial en Santa Cruz del Sur, de la que forma parte la Flota de Plataforma y Pesca-Cam a cargo de explotar especies de valor comercial, cuyas unidades se encuentran en los embalses de agua dulce, pero que a la vez tiene un pequeño nivel de productividad marina en la bahía interior de Jigüey, donde se incorporan pescadores privados vinculados con la empresa, con capacidad de capturar de hasta 150 toneladas anuales.

En lo actual Pesca-Cam posee seis unidades empresariales de base dedicadas tareas captura, alevinaje (Alevi–Cuba), servicios generales, la industria Estrella Roja y los centros de Florida y Sibanicú, que también tienen pequeñas industrias procesadoras. Esta potencia está avalada por el mayor espejo de agua en el país, con 22 mil hectáreas en 52 presas y 185 micropresas.

La Estrella Roja para el futuro

“Pesca-Cam es un organismo muy complejo si se tiene en cuenta que su ciclo productivo es cerrado a partir del movimiento pesquero diario, la elaboración industrial y la reproducción y desarrollo de especies marinas, señala Jesús García Collazo, titular de este organismo en la provincia.

“En los últimos cinco años se ha recuperado paulatinamente la infraestructura, por ejemplo, en lo actual tenemos en proceso de reparación a Estrella Roja. Esa industria la mudamos para resolver un problema de contaminación ambiental que allí existía, porque el edificio estaba en mal estado, así que había que evacuarla o hacer una reparación capital que implicaba su paralización, entonces procedimos al cambio para buscar un lugar, hacer una inversión y tener una verdadera industria”.

Nos dice el directivo que históricamente Camagüey nunca tuvo una buena industria procesadora de pescado, por lo que de manera general la captura se enviaba a otros territorios para su tratamiento y venta, sin embargo este año toda la pesca se procesó en Camagüey comercializando 33 productos, entre estos, picadillo, ruedas y filetes.

“La industrias que pretendemos hacer van a implicar algo así como una locomotora económica, añade García Collazo, porque antes dejamos de producir muchos valores a través de una producción casi manual. Hoy contamos con 21 pescaderías y le vendemos la Empresa de Comercio unas 200 ó 260 toneladas al año, pero nos quedan zonas donde nunca se ve un pescado o una croqueta. Esto debe revertirse con la moderna industria a la que aspiramos y cuya inversión ha de ser millonaria”.

Perfeccionando la pesca y el bolsillo

A partir del 2011 se inicio en Pesca-Cam el sistema de perfeccionamiento empresarial como índice de su desarrollo interno, lo que incluyó ajustes para la plantilla laboral. así como otras actividades productivas incorporadas; son estos cambios lo que permiten separar funciones de regulación y control de la productividad.

“Reconocemos que el 2015 nos resultó beneficioso-- afirma el directivo--, Se cumplieron importantes indicadores en la producción mercantil y las utilidades. La venta en pescaderías creció en relación al 2014, a pesar de problemas con la refrigeración. Tenemos además los parámetros de calidad en alza y en lo actual trabajamos con el capital humano, medio ambiente y la calidad, que son pasos superiores en la gestión empresarial que nos aportará más de diez mil toneladas de peces”.

Otras cuentas en la ciencia

Esa aspiración depende de otras cuentas, por ejemplo la mejora de los accesos a los embalses y la multiplicación de alevines, ya que se necesitan unos 50 millones, el doble de lo que en lo actual se están reproduciendo. Por otra parte casi la mitad de los estanques están fuera de servicio,

Y aunque la empresa ha podido en los tres últimos años alcanzar cinco mil toneladas, la sequía junto con aquellos restantes problemas los golpeó.

“Un esfuerzo realizado es el programa sostenido de la atención al hombre, muchos de los cuales laboran en condiciones muy difíciles; dentro del agua, en el mar o en las presas , viviendo en condiciones atípicas, donde no hay viviendas, luchando con la plaga. Eso se dice fácil pero hay que vivirlo para conocerlo. Estimulamos a los trabajadores reconociendo la labor que realizan, compensando sus esfuerzos con un clima de atención a problemas individuales-- reconoce Jesús García quien a continuación aborda un tema de notable interés: La ciencia y la técnica en el sector de la pesca acuícola en la provincia.

“Nuestra empresa se destacada en la ciencia yenemos, por ejemplo, un Comité de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), vanguardia por sus acciones y presencia en la recuperación pesquera, e incluso, contamos con muchos trabajos importantes realizados por los investigadores en todos los campos de la acuicultura. Está el tema de los estudios sobre las hormonas en la tenca para elevar su reproducción, así como los resultados con innovaciones en los artes de pescas, que permitió ventajas en la captura”.

A partir de ese punto, con nuevas inversiones, innovaciones técnicas y estrategias de captura, el país trazó la actual línea pesquera que relaciona programas encaminados a mantener la explotación sostenible de los recursos pesqueros del mar territorial de Cuba, pero intensificando la producción acuícola en aguas dulces para satisfacer la demanda nacional de productos pesqueros e incrementar los fondos exportables; desarrollar el cultivo de especies marinas con el fin de crear nuevos rubros exportables y diversificar la producción para el mercado local.

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