CAMAGÜEY.- Telvis Jackson González el 27 de junio próximo cumplirá 40 años; “en pleno San Juan”. Pero según cuenta el 11 de septiembre volvió a nacer, y lo celebra como tal. Ese día recibe muchas llamadas telefónicas y el pensamiento y el regocijo de otros tantos que igualmente la acompañan y estiman.

“Yo no soy fiestera, pero creo mucho en los cumpleaños, en la energía de esas fechas”; por eso agrega: “Ya el 11 de septiembre no es solo el día en que murió mi abuela, el día en que me casé, ni en el que cayeron las Torres Gemelas, es el día en que regresé a la vida”. Ese día recibió la noticia; ese día sería el último en prisión, gracias al indulto que, a petición del Papa Francisco, concedió el Gobierno a más de tres mil sancionados en todo el país.

En Telvis no hay estela alguna de sufrimiento, aunque seguramente ese no faltó en los cuatro años y cuatro meses que se alejó de sus rutinas y de sus seres queridos. Lo recuerda claro: fue el 17 de mayo del 2011 la fecha de los malos pasmos; y doce eran los años que le exigían por el delito de malversación. “Para el 29 de enero de este año estaba fijada mi libertad condicional, pero salí cuatro meses y 17 días antes, un minuto es un minuto”, sonríe.

No obstante, se prohibió perder tiempo “allá adentro”. Se vinculó  a cuanta actividad programaron: dirigió la Cátedra Educativa, colaboró con el Programa Educa a tu hijo, con la Tarea Victoria, dio clases de Español, Ciencias Naturales, Historia. Participó en actividades culturales, eventos... “Yo solo quería estar activa, sumar cosas buenas a mi expediente y aprender”.

Y Telvis aprendió, aprendió mucho. “Siempre fui consciente de mi falta y de que tenía que pagar por lo que hice. Estuve interna porque me merecí estar interna. Hoy lo asumo todo con tremendo optimismo, hay que vivir intensamente, pero midiendo cada paso; siempre con la verdad al frente y respetando la vida ajena, esas son mis máximas”. Pero también allí hizo muchas amistades, “gente con tremendos valores y unas familias excepcionales; éramos muy unidas, recuerdo que hasta la teniente coronel lloró con nosotras cuando nos comunicó la novedad del indulto”.

Pero más allá de esas cuestiones relacionadas con tan difícil escarpada, quisimos exprimir esencias, traspasar el envoltorio fornido y aparentemente impenetrable que luego comprobamos difiere de su contenido.

La función sintáctica del pronombre indefinido: ese era el contenido de ese día; la lección que recibían sus más de 40 alumnos. Pues Telvis es profesora y está al frente de un aula en el Centro Mixto Alfredo Gómez. Esa siempre ha sido su vocación. “Desde que cursaba mi preuniversitario en la“ Vocacional”, y con la posibilidad de optar por cualquier carrera le dije a mi mamá que quería enseñar y estudiar Inglés; uní esas dos pasiones”.

Telvis Jackson González Telvis Jackson González Lo logró. Telvis se graduó con título de oro de la Licenciatura en Inglés en el entonces Instituto Superior Pedagógico José Martí. Primero fue a Santa Cruz del Sur, su terruño; luego al propio “Pedagógico”, a la Universidad de Ciencias Médicas, y hasta fue metodóloga municipal de Trabajo Educativo en la Sede Universitaria del municipio cabecera.

Sus deseos de superación la llevaron a estudiar la Licenciatura en Administración y Economía de la Salud, especialidad que igualmente venció con sello dorado. La ejerció. Y su madre piensa que ha sido ese su único traspié. Mas, sus demonios están conjurados y se propone comenzar nuevamente cada mañana con “mucha felicidad, ya aprendí de mi errores, ahora solo quiero ir para adelante y por el camino recto. Primero muerta que repetir lo que hice; no es solo el daño a nuestra economía, el tiempo que perdí lejos de los míos es irrecuperable”.

Quizá por ello no quiso esperar mucho para comenzar... De eso va la vida, de comienzos. Desde el último suyo no ha querido desaprovechar ni un minuto más y sin vacaciones apenas ya el 30 de septiembre se iniciaba en la “Alfredo Gómez”. Allí, refiere, se siente muy a gusto, “el trabajo es muy organizado, he recibido mucho apoyo y nunca he chocado con algún prejuicio”. Ni cuando le contó a sus muchachos ese capítulo de su vida. Así lo comprobé con Hasley Hernández, quien dice entender sus clases y quererla mucho, sobre todo cuando animó a Neylis Patricia a que se peinara para que saliera “bonita en las fotos”. Solo que esa actitud llega más hondo cuando una los vio aplaudir en el momento en que “la profe” les explicó la presencia de los “intrusos”.

“¿Recuerdan lo que les comenté hace poco sobre eso triste que había acontecido en mi vida?” La pregunta recibió un sí rotundo. “Ellos son periodistas y están aquí para hablar de cómo va mi vida desde entonces”. Y los aplausos, y la alegría por su maestra fue la mejor respuesta de esa tarde: todo marcha bien...

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