Les cuento. Julio es profesor de Química y su sitio habitual de estancia es el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Máximo Gómez Báez de esta ciudad.

¿Cómo llegó a la Química?

Cuando terminé el técnico medio en Refrigeración la dirección del país hace un llamado para estudiar las licenciaturas en Química, Física y Matemática. De muchacho participé en concursos de Química y obtuve tres medallas de plata a nivel nacional. Siempre me gustó esta asignatura y entonces decidí consagrarme a ella.

Julio habla de su ciencia y del magisterio con tal entusiasmo que, más allá de las palabras empleadas, una siente las mismas vibraciones que lo impulsan. “Nunca me he arrepentido de mi decisión, si volviera a nacer eligiría nuevamente la dulce mezcla entre la Química y el aula; amo lo que hago”.

¿Su librito? El librito de Julio tiene pocas máximas; basta con las esenciales. “Nunca descuido la preparación, lo hago constantemente; me nutro de mucha bibliografía, ah, y sobre todo escucho mucho a mis educandos pues la retroalimentación con ellos para mí es cardinal”.

Parece que esos son los átomos que componen el elemento preferido en la tabla periódica de sus sentires: los interlocutores de sus enseñanzas. “Periodista yo quisiera que me entrevistara también a los muchachos”. Y aunque me busque un regaño por el exceso de líneas, Julio, aquí va algo de sus pupilos, esos que se definen como cualquier joven, con gustos por las fiestas y los ratos con los amigos.

Más allá de los indudables logros personales que le trajera el actual calendario este profe piensa al casi extinto 2015 como “el mejor de su carrera” por los resultados de los alumnos que él prepara para certámenes de conocimiento. Sí, él es entrenador de “alto rendimiento”.

“De los ocho estudiantes que representaron a Cuba en las competiciones internacionales, cuatro son de aquí”. Yo no les vi nada de nerd a los “nuestros”, peinados a la moda, dicharacheros, pero estudiosos y responsables; “hemos sacrificado parte de las vacaciones al estudio porque nos gusta”.

En la Olimpiada Internacional de Química celebrada en Azerbaiyán en julio pasado Juan Pablo Figueroa Macías obtuvo la primera mención honorífica. En la misma fecha los mellizos Fernando y Gabriel Martín Fernández se llevaron el oro y la plata en la Centroamericana de Panamá, y en septiembre también la provincia se agenció con Daniel Platero Rochard la medalla de bronce en el Iberoamericano de Brasil, encuentro al que Julio asistió por ser seleccionado.

Camagüey ocupó en este 2015, por segundo año consecutivo, el primer lugar nacional en los concursos nacionales de la asignatura de Química efectuados en febrero. De los diez alumnos que capacitó el profe todos obtuvieron medallas: ocho de oro, una de plata y otra de bronce; nueve estudiantes suyos fueron a la preselección nacional, “fue un récord”.

Durante la hora que duró la conversación una de las confesiones más enérgicas fue la de la relación con los estudiantes. “Aunque sí les exijo bastante no solo estoy cerca de mis alumnos en los momentos de las clases, somos amigos y el vínculo con sus familias es maravilloso, creo que esto fortalece el proceso docente educativo. Para este fin de año estoy invitado a cenar en la casa de los mellizos”.

A los jóvenes que se inician en la educación Julio les aconseja preparar una buena fórmula de amor, sin faltarle los elementos dedicación y sacrificio. Advierte que nos es una preparación fácil, deben aprenderse todo un glosario de “sustancias simples”, imprescindibles en esa tarea de reverdecer y asegurar el futuro.

“Esta profesión me ha aportado mucho pensamiento lógico, desarrollo del intelecto, y un sinnúmero de alegrías desde que me inicié en 1978 en el sector”. No nos lo dijo con su voz pero Julio es un hombre realizado, satisfecho con lo que le ha deparado la vida.

Esa certeza la descubrimos en el laboratorio de las probetas, los reactivos y los tubos de ensayo donde ocurrió el diálogo. Porque Julio es ducho en eso de las preparaciones, las suyas no pueden ser descompuestas ni con la más certeras de las reacciones químicas: la pasión por el magisterio y por esta rama del conocimiento son su móvil.

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