Diálogo, entendimiento y respeto, palabras que promueve el certamen, carecen por completo de validez cuando se habla de la discriminación y segregación a que han estado sometidos durante décadas los habitantes de este país del Medio Oriente.

Las experiencias compartidas con los camagüeyanos por el Sr. Ahmad Atta, Primer Secretario de la Embajada del Estado de Palestina en Cuba, nos acercaron a esa realidad, que por momentos pudiera parecernos lejana y totalmente ajena.

“Palestina atraviesa hoy un momento muy difícil; -comentó Ahmad Atta- acaba de ganar las elecciones en Israel un politiquero, diría yo, de extrema derecha que siempre ha ganado mejor posición política por la cantidad de palestinos que asesina”.

Por estos días el Estado israelí pretendía implantar una nueva medida para segregar a los palestinos en los autobuses; pero como refiere el Secretario de la Embajada de ese país en la Isla esta no ha sido la primera ley de este tipo ni lo será mientras esa sea su política.

“Durante décadas las comunidades árabes, no judías, que pertenecían a la Palestina histórica y que hoy conforman Israel son segregadas; tienen muy poco acceso a la educación, la salud, al mejoramiento habitacional.

“En la actualidad un ciudadano no judío ni siquiera puede cambiar su lugar de residencia de una localidad a otra, un miembro no judío del Parlamento debe jurar lealtad al judaísmo cuando no tiene por qué hacerlo pues no es esa su inclinación, existen carreteras en territorio palestino por las que sólo pueden transitar ciudadanos judíos, los colonos israelíes que viven en territorio palestino, aproximadamente 600 000, tienen derecho al 80 % del agua de la zona y los 6 millones de palestino solo al 20 %”.

La discriminación está en todas partes y no es una novedad, existe desde el establecimiento del Estado de Israel que como señala el propio Ahmad Atta fue la catástrofe de Palestina, certificada incluso por las Naciones Unidas.

“La comunidad Internacional pudo ayudar a enmendar la gran injusticia que se cometió contra nuestra nación cuando presentamos la solicitud de membrecía plena al Consejo de Seguridad de la ONU que fue negada por la falta de votos, aunque en realidad fue por la presión de Estados Unidos y sus amenazas de utilizar el derecho al veto, la gran injusticia que se comete contra el mundo entero.

“Pero aún así se puede hacer algo junto a aquellos que nos apoyan. Como estado no miembro de la organización mundial decidimos hacer nuestra resistencia, nuestra lucha desde ese foro, aunque tengamos que enfrentarnos a los grandes”.

Esta V Jornada de la Diversidad Cultural en Camagüey ha servido para estrechar los lazos de solidaridad con el pueblo palestino, una muestra de que a veces no hay discriminación que pueda apagar las buenas intenciones.

“Es emocionante ver que Cuba, un país con tantas dificultades, siempre ha sido firme, constante e invariable con Palestina y la lucha de su pueblo. La revolución Cubana ha representado una guía para nuestro país”.

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