CAMAGÜEY.- Maikel Cabrera Pereda es uno de los dos padres que en esta provincia se han acogido al beneficio de la “licencia de paternidad” que desde el 2013 puso en vigencia el Decreto Ley No. 234 De la Maternidad de la Trabajadora, al refrendar que no solo ella puede solicitar la licencia para cuidar a sus hijos tras el nacimiento, sino que también lo podía hacer el padre una vez concluida la etapa de los tres primeros meses de lactancia materna.

Él y su esposa, Liset Sánchez, no lo habían planificado así, pero la familia estaba pasando un momento difícil y esa fue su mejor manera de contribuir.

“Nació mi segundo niño, el primero de este matrimonio, y mi esposa que es estomatóloga iba a empezar la especialidad. Yo trabajaba en Transtur en Santa Lucía y me levantaba sobre las 4:20 a.m. y regresaba caída la noche porque dependía de la guagua de los trabajadores. Liset ganaba más que yo y el niño ya no lactaba; acordamos que quedarme yo con él para que no se detuviera en su desarrollo profesional”.

¿Cómo resultó?

– Bueno… eso lleva una previa, como el Servicio Militar. Como yo me levantaba temprano le preparaba la leche, el agua hervida, esterilizaba los pomos, lo ponía a orinar. Así Liset descansaba un poco más porque en esa etapa para la madre importa cada minuto de sueño. Aun así tuve que aprender cómo se ponía el pañal, las dosis para su alimentación... Y eso que siempre tuve el apoyo de mi suegra, mi mamá y mi cuñadita.

¿Sentiste presión social debido a esa decisión?

– El choteo es de esperar, más si uno rompe con la regla, pero no me sucedió, al contrario. El director de Transtur me apoyó mucho, cada carta me la aceptó, cada pedido fue atendido. Las mujeres han luchado por la igualdad, pero al revés la cosa no funcionan del mismo modo. Eso de que padre es cualquiera es mentira, para que haya madre tiene que haber un padre, incluso en las “producciones independientes”. Lo que no siempre se nos da nuestro valor. Mira, Arte para Mamá se celebró por todo lo alto en el Recinto Ferial, sin embargo, Arte para Papá será en un pequeño espacio de una librería.

¿Y cuando te quedabas solo con él?

– Mientras le velaba el sueño lavaba los paños, la ropa, pero a esa hora yte tocan la puerta, tienes que atender el teléfono… Para el almuerzo estaba alguien aquí, aunque luego nos quedáramos solos de nuevo hasta la tarde.

“Aprendí lo importante de disfrutar cada etapa de la vida del niño: ver su primera risa por la mañana, como le van saliendo los dientecitos, cuando te toma del dedo y lo aprieta. Como padre no me era grato irme, dejarlo durmiendo y llegar y verlo dormido. Aprendí que papá también es importante y que ambos deben complementarse, que al acabarse una relación no debe afectarse el vínculo con el hijo”.

Pero esa experiencia ya la tenías

– Sí, y creo que la otra mamá no me tiene como mal padre. Tengo la suerte de que los dos niños se adoran, que no existan celos. Ambos son varones y nacieron el mismo día, el 28 de octubre, se llevan exactamente 5 años. Comparten hasta el nombre, porque el mayor se llama Maikol Alejandro y el pequeño Alejandro Magno.

¿Algún momento que te haya marcado?

– Como papá lo que más me marcó fue el primer momento en que me acerque a sus cunitas acabados de nacer, la primera vez que los vi. Que con el pequeño, nacido a los 8 meses, fue mucho más duro porque estaba en incubadora, con los ojitos tapados, esos 18 días hacían que aumentaran las ganas detenerlo en casa.

“Me hubiera gustado verlo nacer. Supongo que hasta las mujeres quisieran que estuviera el papá, que le acaricie la cabeza cuando tiene los dolores y le apretara la mano cuando son más fuertes. Ese toque hace falta. 

Como padre ¿qué es lo que más deseas?

– Que la vida me dé tiempo para transmitirles lo que sé. No aspiro a que sean perfectos, ellos cometerán sus propios errores, fracasarán, les voy a pelear… pero que la vida me alcance para convertirlos y verlos crecer como hombres de bien, que luchen por lo que piensan. Intentaré llenarles los vacíos que me quedaron a mí, porque mis padres tampoco fueron perfectos ni tenían un manual. Y escucharlos que siempre me digan papá.