CAMAGÜEY.- Carlos Alejandro Sánchez Rodríguez, (@carlosalejrandotv), tiene 20 años y estudia Lenguas Extranjeras en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz. Hasta aquí pudiera ser una historia común, de esas que tenemos en cualquier esquina cubana. Le gusta la tecnología, el mundo digital y las redes sociales.

Pero su historia se vuelve distinta cuando conoces que las publicaciones de Carlos en Instagram llegan a más de 25 800 personas, de allí que sea considerado un influencer o influenciador.

Para algunos la cuestión de poner fotos en la red pudiera parecer superficial; sin embargo, para este instagramer no lo es. “Lo veo como un trabajo más, de mucha responsabilidad, pues lo que dices llega a miles de personas en el mundo”.

Desde el lanzamiento de Instagram en el 2010 se posicionó rápidamente como la competencia de las ya establecidas Facebook y Twitter, entre los más jóvenes.

Carlos tiene además otro perfil en Instagram que dedica a sus viajes por Cuba, según él para mostrar el país en que vive de una manera distinta, con un sello propio.

¿Qué encontraste en Instagram?

—Llegué por casualidad. Abrí la cuenta en el 2015; un compañero de aula me mostró la apk (aplicación) y me interesó. Aunque Facebook es la más popular de todas, desde ese día preferí Instagram. Lleva trabajo con la fotografía, pero a la vez es sencilla. Me siento libre y además la han catalogado como la aplicación de la juventud.

¿Por qué crees que te sigue tanta gente?

—Eso de influencer me lo dicen y me cuesta trabajo creerlo; desde Cuba es muy complicado llegar a serlo, por la conectividad. Ser visible depende en buena medida del tiempo que permanezcas en ella. Creo que fue la curiosidad de saber que soy un joven cubano, en una red social muy nueva. Antes yo le preguntaba a las personas ‘¿tienes Instagram?’ y respondían ‘¿qué cosa?’; ya eso no sucede.

“Al principio abundaba la percepción de que los contenidos eran banales, pero con los años ha cambiado. Las compañías descubrieron un terreno para hacer publicidad, prácticamente gratis —aunque en ocasiones la hacemos nosotros de forma inconsciente— y el propio mercado comenzó a promoverla, de ahí derivan los términos influencer e instagramers”.

¿Cómo haces para no descuidar a tus seguidores?

—Es complicado, salgo de la Universidad para la radio, allí cuando tengo tiempo me conecto y subo una foto o respondo un comentario. Vuelvo a la casa, en ocasiones debo ir a la televisión, todo sin dejar de estudiar. Es difícil y necesita un engranaje muy cronometrado. Requiere constancia, mucho esfuerzo, porque no es publicar por publicar, tengo días y un horario especifico para hacerlo, según mis estadísticas.

¿Cómo seleccionas los contenidos?

—Demanda mayor calidad en la fotografía, no se trata de hacer un selfie como haríamos para Facebook. Tienes más el control de lo que publicas. Al inicio lo hacía sin tanto cuidado, pero ahora me fijo en muchas cosas, sobre todo en las estadísticas, en los días de la semana y horas en que mis seguidores están más activos, de qué países son. Lo tengo comprobado, cuando hago lo contrario no logro el mismo impacto.

“También dejo que las fotos respiren un poco, no se trata de publicar diario, para que dé tiempo a que más gente vea la publicación; también juego con los colores, con los tonos. Utilizo una apk que me permite organizar con antelación un plan de lo que voy a divulgar.

“Es un reto para un joven cubano permanecer en las redes, primero por una cuestión económica, aunque los datos móviles facilitan un poco la vida de quienes tenemos una virtualidad activa, es todavía un poco caro. Incluso hubo quien me propuso financiar mi cuenta y llegamos a un acuerdo, pero quisieron dominarme y rompí lo pactado. Además, perdí varios seguidores porque las personas buscan también lo natural.

“Hay quienes viven más pendientes del día a día, de asuntos que indiscutiblemente son más importantes que tener presencia en redes sociales, pero ese es el precio para quienes apostamos por ello. Es lindo trabajar para tus seguidores. Cuando me paso muchos días sin publicar la gente me pregunta y me exige.

“Todo lo hago con mi teléfono celular, solo hay una foto profesional en mi perfil, porque no es común lograr esos efectos con un móvil.“Es muy importante apartarse de la superficialidad para reflejar la realidad cubana, no todo pueden ser lugares turísticos, la gente busca más la cotidianidad y eso debemos pensarlo mejor. La naturalidad resulta esencial, ya sea para mostrar un país o para revelarte a ti mismo, al igual que ser original”.

Eso implica un compromiso y una responsabilidad.

—Ser influencer tiene su peso, lo que dices, lo que publicas, tiene un impacto. Por la foto y su pie la gente toma nota de cómo eres. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero no hago nada con tener miles de seguidores extranjeros y que los cubanos no me sigan; es bonito que las personas cercanas a ti te digan “me gustó tal cosa”, porque primero soy camagüeyano y cubano.