Foto: Cortesía del entrevistadoFoto: Cortesía del entrevistadoCAMAGÜEY.- A este economista lo conocen en los predios universitarios de Camagüey y de otras provincias por el apelativo de Tony, más que por el de Doctor en Ciencias Antonio Sánchez Batista. La proximidad con el Día del Economista, que se celebró el 26 de noviembre en todo el país, obliga a una conversación diáfana y sin medias tintas sobre si puede ser mayor el aporte de los trabajadores del ramo para enrumbar definitivamente el desarrollo hacia una sociedad próspera y sostenible.

“Un trabajador de cualquier ciencia nunca está satisfecho totalmente, un revolucionario cree que debe hacerse siempre más. Un científico revolucionario es un eterno inconforme. El aporte de los economistas debe ser protagónico, debemos demostrar y lograr credibilidad para que las decisiones, sobre todo de impacto estratégico, tengan una evaluación adecuada.

“Cuando las decisiones están descentralizadas, de acuerdo con los niveles de dirección, los economistas y contadores en cada nivel deben contribuir a su éxito con el trabajo especializado”.

—No es un secreto  que el bloqueo hace blanco en nuestra economía, pero a su juicio, ¿cuáles son las otras cuestiones que a lo interno atentan contra ella?

—El bloqueo, definitivamente impacta duramente en el crecimiento de nuestra economía, pero esta situación no puede ser un manto que cubra los factores internos: los bajos niveles de productividad del trabajo, vinculados a la carencia de normas científicamente fundamentadas y problemas de organización, problemas en la calidad de productos y servicios, incluyendo los ofertados en divisa, tanto al consumidor nacional como al foráneo.

“Puede incidir el nivel de los salarios, que se reconoce no alcanzan para cubrir las necesidades en muchos sectores de la economía, la existencia de la doble moneda que tergiversa la situación empresarial y, por ende los resultados del país, la obsolescencia tecnológica y la mala política de mantenimiento en muchas entidades. Algunos de estos factores internos, como la obsolescencia, son en parte resultado del bloqueo. Pero las restantes debemos resolverlas con inmediatez”.

—Cree que son escuchadas las opiniones de los economistas, ¿cuál es su opinión al respecto?

—En la primera respuesta abordé dos elementos que tienen que ver con esto; por una parte las decisiones importantes se toman en determinados niveles, basadas en criterios macros, y los economistas y contadores en empresas y UEB, pueden incidir poco; en segundo lugar, su credibilidad y prestigio depende de la calidad de su trabajo, de sus análisis y predicciones. Cuando la práctica valide sus planteamientos, serán escuchados.

—En estos días ha estado en el boom popular la información difundida a raiz de la visita del presidente Miguel Díaz Canel a Camagüey, en relación con millones de pesos de afectación por impagos. A juicio suyo,  ¿cuál cree que son sus causas y las posibles fórmulas de solución?

—Las causas principales son indisciplina, abulia, falsos compromisos, desconocimiento de los mecanismos, pagarés, letras de cambio... Las soluciones están formuladas, cumplir firmemente con la legislación, donde la Ley no distingue, nadie puede distinguir.

—¿Cree que las investigaciones realizadas por los economistas se han llevado a la práctica o parte de ellas están engavetadas?

—En ocasiones el desarrollo de interesantes ideas no han pasado de eso, pero la experiencia adquirida, con no pocos fracasos, indica que las investigaciones tienen que tener, en primer lugar, un usuario o usuarios, que muestren la necesidad de lo que vamos a hacer y se mantengan al tanto de su desarrollo, mientras que el investigador valore las sugerencias realizadas desde la práctica.

“Después viene el desarrollo, que es cuando debe aplicarse lo investigado, no a escala experimental o de validación, sino en la vida misma. Si la investigación no brota de la organización, esta etapa no se hace, si la investigación tiene como objetivo sustentar un título, allí muere, quizá con un buen artículo científico. La solución está en el establecimiento de proyectos no formales, derivados del banco de problemas de las organizaciones y aun así la generalización es algo problemático”.

Tony, quien preside la sociedad de Contabilidad de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec) en la provincia de Camagüey, se encuentra en estos momentos en Perú dando cumplimiento a convenios de trabajo con universidades de esa nación.

No quiso despedirse de los lectores, aunque corriera el riesgo de omitir algunas cuestiones importantes. No obstante sostuvo: “La ley de empresa deberá garantizar las relaciones adecuadas entre las distintas entidades, con los mismos y distintos tipos de propiedad; el desarrollo local debe ser una poderosa herramienta para el avance de localidades y municipios, impulsando el encadenamiento productivo; que la planificación, el control y el análisis deben realizarse basados en normas científicamente fundamentadas en empresas y otras entidades y lograr dar cumplimiento al Artículo 76 del Proyecto de Constitución ‘de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo’”.

Sus conocimientos sobre contabilidad de gestión y gestión estratégica de costos los generaliza no solo en Cuba, hoy lo hace en Perú y anteriormente en México, Santo Domingo y Colombia.