CAMAGÜEY.- Más temprano que en la ciudad les amanece a las mujeres en el campo. Casi siempre antes de que se despierte el sol ya las campesinas calentaron los fogones y tienen listos desayunos y hasta almuerzos. Y es que nada aligera la sobrecarga de responsabilidades domésticas en el ámbito rural, por el contrario, las largas distancias y los problemas con el transporte, la crianza de los hijos, sumado a las carencias y a la dureza del trabajo agrícola, hacen que la vida en el campo no sea fácil.

Desde la invisibilidad que tiene su extraordinaria entrega en el día a día, ellas desempeñan un rol fundamental en la sustentabilidad de la tierra y la familia. Aunque no existe en el marco jurídico-legal cubano ningún tipo de discriminación por concepto de género que impida a las mujeres rurales empoderarse como seres humanos en igualdad de derechos con los hombres, en la práctica son menos las tenentes de tierras y las que se destacan en esas labores.

Gelania Cabrera Morales es una de esas féminas que hacen excepciones. Ella llegó a Camagüey desde Villa Clara atraída por “su media naranja” y al campo luego de su jubilación, y se convirtió a fuerza de mucho trabajo en una de las mejores productoras de miel en Cuba.

En La Colmenita, su finca de dos hectáreas y media de tierra, ubicada en La Por Fuerza, Florida, tiene sus mayores tesoros: un apiario de 100 colmenas, una cría de ganado menor y hasta arroz, cultivado por esa “muchacha” que se aproxima a las ocho décadas de vida. Allí también dedica espacio y tiempo a la reforestación mediante la siembra de postes vivos en sus cercas, junto a árboles maderables y frutales.

“Este año va bien y terminaremos mejor, porque el pico productivo de la miel es en estos últimos meses del año —asegura esta floridana adoptiva. La apicultura depende del buen manejo de las colmenas, del cambio de la reina y de la trashumancia. Todos los trabajos que he hecho me han gustado, pero si volviera a nacer fuera apicultora. Le puedo asegurar que la labor de las abejas es una de las cosas más increíbles que hay en la naturaleza”.

De tez canela y sonrisa fácil y amable, Gelania cuenta de manera tan natural sus empeños, que cualquiera pensaría que son fáciles y corrientes, pero no, allí están los muchos honores que ha ganado: Vanguardia Nacional en varias ocasiones, Premio por la Excelencia Juan Mayans, Premio Nacional a la Excelencia de Mujer Productora, Medalla Romárico Cordero que entrega el Consejo de Estado y Sello 60 Aniversario del Primer Congreso Campesino en Armas, entre otros.

Ella, orgullosa de su feminidad, asegura que su historia es un ejemplo de que las mujeres pueden llegar a alcanzar todo lo que se propongan. “Estoy feliz de ser mujer y de aportarle a la economía de mi país. Ya tengo en mi hijo el relevo garantizado, pero yo espero seguir dando batalla”.