NAJASA, CAMAGÜEY.- Eloísa anda casi siempre con las botas de goma puestas, pantalón y camisa de mangas largas. La pañoleta doblada en triángulo la acompaña a ratos sobre sus hombros o guardando celosamente su cabello debajo del sombrero de alas grandísimas. A simple vista parece una mujer como las tantas que habitan en La Sacra, comunidad agrícola y ganadera que surgió en aquellos parajes inhóspitos con la promesa de acompañar el nacimiento de un central que nunca llegó.

De sencilla y común Eloísa Jordán Serrano solo tiene la apariencia física, porque bien saben quienes la conocen que es mucha mujer esa mulata delgada, la que con 61 años cumplidos lidera la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) 1ro. de Enero, perteneciente al municipio de Najasa.

Vertientina de nacimiento, desde hace varias décadas ancló raíces en ese punto de la geografía camagüeyana y desde el 2005 es la presidenta de la CPA cañera, “la que desde su fundación siempre ha sido rentable”, nos aclaró orgullosa.

Prefiere el tiempo de zafra, aunque en ese período tenga que dejar las sábanas tibias desde las cuatro de la madrugada y vuelva del campo cuando el sol se ha puesto. No le abruma trabajar duro, lo importante es que las cañas lleguen en tiempo al central Batalla de Las Guásimas. Vive con intensidad la contienda.

Hace poco tiempo tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en el brazo, y aún convaleciente se fue a sembrar. Un conocido le reclamó por el abandono de su reposo y ella le respondió que no podía estar tranquila en casa mientras los cooperativistas estaban “faja’os” en el campo, “las cosas hay que tocarlas con las manos”, aseguró en esa ocasión.

Muchos dicen que es el alma de la cooperativa y una mujer orquesta porque logra simultanear las labores domésticas, la atención a la familia, el ser presidenta de la CPA y del Consejo de Defensa de la comunidad, y las responsabilidades partidistas. Además de tantos compromisos, fue también en el mandato anterior delegada de la circunscripción y a la Asamblea Provincial del Poder Popular.

Asegura, desde la modestia, que la clave para los resultados está en el apoyo que le brinda su familia. “Fácil no es, pero me gusta mi trabajo y vivir en La Sacra, y no pienso dejar el campo mientras tenga fuerzas para seguir adelante; además, Camagüey tiene una deuda con la zafra y tenemos que esforzarnos para saldarla”.