VERTIENTES, CAMAGÜEY.- Mercedes insiste en que esta es una historia escrita a cuatro manos, porque si no fuera por su Raúl, su esposo durante casi dos décadas y media, ella no pudiera tener los excelentes resultados que muestra en la producción de leche de chiva.

Desde Granma, aunque de lugares y fechas diferentes, los dos vinieron para la comunidad Palmarito, perteneciente al vertientino Consejo Popular Manantiales. En tierras camagüeyanas se anidó entonces este amor granmense.

“Todo lo compartimos. Yo limpio los corrales, las canoas, si alguna cría tiene problemas la alimento, además de atender los quehaceres de la casa. Él es quien ordeña y pastorea. Camina muchísimo todos los días, unos 15 kilómetros entre el pastoreo de la mañana y el de la tarde porque nosotros no tenemos tierras; para darles de comer a los animales andamos largas distancias. Aquí mismo hay tierras ociosas de la UBPC; ya las solicité, pero todavía no me han dado respuesta”.

Mercedes Fonseca Fuentes recuerda cuando un buen día decidieron dejar de criar carneros y la oportuna sugerencia de una amiga, quien les aconsejó dedicarse a los chivos. “Comenzamos con dos chivas criollas y contraté la leche con la Empresa de Productos Lácteos del municipio. Le entregaba al carrero y luego buscaba el cheque.

“A los tres años la misma empresa me asoció a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) 4 de Abril. Diez años han transcurrido y ya tenemos más de 70 animales, de ellos 50 son chivas, y en ordeño hay 30. Son de raza, con cruce de Nubia, Samy, y ahora compramos un ejemplar Mancha, así logramos más resistencia ante las enfermedades. Tuviéramos más; el ciclón Irma mató unos cuantos, como treinta, aquello fue terrible pero aquí estamos echando pa’lante.

“Entregamos al punto de enfriamiento entre 12 y 17 litros de leche por día. Para sacar esa cantidad son como dos horas de ordeño todas las mañanas. El año pasado aportamos a la industria 8 886 litros, y en este queremos superarlo.

“Esa leche se liga con la de vaca porque aquí no tenemos las condiciones para acopiarla separada. Un día sí y uno no nos envían tres pomos de seis litros para mandarles a los niños del municipio que tienen intolerancia a la de vaca. Hay que trabajar mucho, pero juntos es más fácil; además, vemos los resultados, y con ese dinero estamos arreglando poco a poco la casita”.

Ella es una mujer humilde, sencilla, que no entiende que sus empeños tengan nada de extraordinarios. Tal vez por eso no nos cuenta que en el 2017 fue la mejor productora de leche de chiva en la provincia y que en el primer trimestre del 2018 se mantuvo en la delantera; tampoco nos dijo que siempre está presta a ayudar a los demás, y cuando llega la zafra cuela su cafecito y se lo lleva a los muchachos del pelotón cañero.

No resulta “gratis” que la gente de la comunidad la admire y la quiera, bien nos lo advirtió una de sus vecinas: “Por aquí todo fuera mejor si hubiese muchas Mercedes”.