FLORIDA, CAMAGÜEY.- El octogenario Ricardo, padre de Genaro Fernández Pérez, anda todavía en los trajines ganaderos de la finca, entre añojos y toros de ceba, mientras el hijo diversifica los sembradíos de cultivos varios y frutales para que El Pilar continúe la tradición familiar del bisabuelo, primer propietario del centenario emporio campestre.

Genaro nos lleva entre frutales paridos y florecidos. El olor a guayaba madura inquieta al grupo de periodistas de distintos órganos de la prensa camagüeyana que participan en Florida, municipio sede del acto provincial por el 26 de Julio, de un recorrido por los planes sociales y económicos, y la sede aprovecha —con sus principales autoridades políticas y gubernamentales al frente— para reconocer el trabajo de los medios de difusión, como parte de la jornada por el aniversario 126 de la primera publicación del periódico Patria, fundado por José Martí.

El campesino sonríe ante las insinuaciones y adentra al grupo en un guayabal de apetitosos frutos convertido en “mesa sueca in situ” para comer y llevar.

“Ustedes ven qué lindas y sabrosas están esas guayabas, pues el huracán Irma prácticamente acostó todas las matas. Yo tuve que eliminar gajos para poderlas enderezar un poco y salvé el guayabal”, cuenta mientras camina con paso impaciente de guajiro entre estrechas guardarrayas de cultivos intercalados con tomate, frijoles y frutabomba.

—Y las producciones, ¿hacia dónde van?

—Para la casa, además de cumplir la contratación con Acopio y muchas veces superar las ventas, que nos pagan bien. No, no, yo no le vendo a ningún intermediario ni revendedor de esos, y tampoco necesito moverme de la finca para que mis cosechas lleguen a la población. Mi cooperativa de créditos y servicios Leopoldo Rey Sampayo se encarga de recoger los productos y regresar los envases.

“Sí, las 20 hectáreas dedicadas al plátano burro y macho, frijoles, hortalizas, limón, piña, ají pimiento, aguacate… matas de coco que rodean el perímetro de la finca, están bajo riego, porque aprovecho una micropresa cercana y el arroyo desde donde bombeo con dos pequeñas turbinas. No como quisiera, pero algún día cumpliré mi sueño…”.

Y la quimera de este laborioso ingeniero mecánico, de vuelta a sus raíces campesinas, es que las tres caballerías cultivadas por manos familiares durante más de una centuria posean un sistema de irrigación no solo por aniego, sino por aspersión, microjet, por goteo...

—Genaro, ¿y la mula?

—La mula fue Irma, y no me pudo tumbar.