JIMAGUAYÚ, CAMAGÜEY. - En octubre de 1970 nació Jimaguayú. Carlos Basulto Viamontes, el historiador oficioso del municipio lo recuerda con lujo de detalles, como en una retrospectiva cinematográfica que expusiera ante el recién llegado las imágenes de aquella noche inaugural, en que los primeros vecinos tomaron posesión de sus apartamentos en el primer paso de escalera del primer edificio de la comunidad.

“De entonces a la fecha han pasado casi cincuenta años y, como pueblo, hemos seguido creciendo”, dice con orgullo, antes de recordar que “aunque somos un municipio nuevo, esta zona tiene una historia llena de acontecimientos históricos, algunos incluso de los comienzos de la Colonia”.

Llevar hasta los más jóvenes ese legado es el objetivo manifiesto del Museo Municipal, institución que se alista para volver a brindar servicios; ahora, desde un nuevo y mucho más confortable local. Luego de más de cuatro décadas funcionando en uno de los apartamentos del poblado, en diciembre pasado se conjugaron voluntades para el traslado hasta su sede actual, donde cuenta con una mayor área expositiva y el beneficio añadido de un acogedor patio que en el futuro cercano servirá de escenario para actividades comunitarias.

“Las condiciones en que estábamos nos limitaban en nuestra proyección social y también impedían que siguiéramos creciendo en fondos”, explica Yaima Rodríguez Barrera, la directora. “Ahora podemos soñar más allá; las condiciones de la edificación son muy buenas y en los meses que vienen contaremos con el añadido de algunos locales de servicios que ya están en proyecto. Si sumamos todo lo que ya se ha hecho con lo que se prevé, nos damos cuenta de que estamos ante un verdadero complejo cultural dedicado a preservar la memoria del municipio”.

Gracias al apoyo de las autoridades y la dirección local de Cultura, y de los esfuerzos de una brigada de trabajadores por cuenta propia, los trabajos en el Museo han avanzado con bastante rapidez y calidad; el día de la visita de Adelante Digital se alistaban detalles para comenzar el montaje expositivo y para inicios del mes se pensaba terminar el pequeño parque anexo a la instalación.

De ahí en más, corresponderá a sus trabajadores y a los lugareños “escribir” las páginas que vendrán. Pero con independencia de lo que ocurra, para Carlos Basulto Viamontes todo seguirá remitiendo a aquella noche de octubre de 1970 hace ya casi cincuenta años, cuando Jimaguayú comenzó a transitar su propia historia… y el museo a preservarla.