CAMAGÜEY.- Los desenlaces de este sábado pudieran poner “rostro” definitivo al escalafón de la 102  Liga Nacional de Fútbol. La premisa vale para todos los cotejos, pero en particular para el que en Morón escenificarán Camagüey y Ciego de Ávila, bajo el precedente de la victoria agramontina (2-0) durante la primera vuelta.

Miuras (11 puntos) y Tiburones (13 unidades) ponen en disputa el segundo puesto de la clasificación general, que sigue encabezando Santiago de Cuba (15). Una victoria de los avileños los afianzaría definitivamente en el podio y mandaría a los camagüeyanos a encontrar su sitio en la peligrosa “zona gris” del segmento intermedio de la tabla.

A tres fechas oficiales para que concluya el calendario nadie está seguro en sus “asientos”, ni siquiera los indómitos del italiano Lorenzo Mambrini o la incombustible de Villa Clara (campeona vigente y máxima ganadora de los torneos cubanos del más universal, ahora cuarta con ocho rayas).

Por eso, ni en el cuartel general de los Diablos Rojos, que recibirán al deslucido cuadro de Las Tunas (3); ni en Zulueta, donde el Expreso del Centro (8) saldrá a llevarse por delante a Cienfuegos (6); se siente que el torneo haya puesto todas sus cartas sobre la mesa. Tanto la matemática como la historia recuerdan que cambios radicales pueden producirse incluso en los compases finales de estos torneos de liga, mucho más cuando no se aprecian marcadas diferencias entre los contendientes.

Con independencia de lo que suceda en otros escenarios, para los Miuras todo se resume a una premisa: ganar. Mucho más luego de su derrota de 2-1 el sábado anterior ante Santiago, en el combinado deportivo Cruce de la Trocha, de Vertientes. Los errores mostrados en esa tarde (desorganización a la defensa y pobre puntería en las numerosas oportunidades de gol) no son compatibles con sus pretensiones de regresar a los primeros planos del fútbol en la Isla.

Pero tampoco todo está perdido para ellos. Solo basta recordar que luego del compromiso avileño, en su hoja de anotaciones se eslabonarán los cotejos ante las dos selecciones más débiles del organigrama: Las Tunas y Cienfuegos, y el suspendido contra los del Balcón del Oriente, oportunidades todas para acumular rayas e ir ascendiendo en el ordenamiento definitivo.

El DT Ernesto Villega y sus pupilos lo saben. Toca ahora que sean capaces de traducirlo al lenguaje del fútbol.