A la desmotivación de las principales figuras del conjunto, debido a la escasez de reconocimientos materiales y los problemas en la preparación física, se han sumado otras piedras para hacer más escabroso el camino de los lugareños.

Entre ellas cabe citar las lesiones de los internacionales Dagoberto Quesada y Duxney Espinosa, que fueron solo el comienzo de una “película” que incluyó también la inestabilidad en el colectivo técnico tras la designación de Julio “Lulo” Valero como seleccionador nacional. Al inicio, este fue sustituido por Yoel Iznaga, quien tras las sucesivas derrotas ante Santiago de Cuba y Ciego de Ávila saltó del banquillo para dejar el puesto a Heriberto Rodríguez. Para más novedades esta semana se produjeron nuevos cambios: en el puente de mando las órdenes las dará Asney Agüero

Otra factura adversa fue la convocatoria para el Cuba de seis piezas clave del once titular. Hasta ahora, los sustitutos de Yoisel Salazar, Ángel Horta, Danilo Baró, Yaisniel Nápoles, Duxney Espinosa y Libán Pérez no logran funcionar como equipo, a pesar de sus esfuerzos y de que han enfrentado a algunas de las selecciones de segunda línea incluidas en el torneo.

Solo habituales como Raidel “la Perla” Fernández, Dainier Estévez y Armando Coroneaux muestran estabilidad en su accionar, aunque el “Capi” nuevitero no logra hacerse cargo de una ofensiva que colectivamente casi puede considerarse nula (5 goles a favor y 12 en contra, en siete partidos).

¿CON TIEMPO PARA “RENACER”?

Durante esta semana, los entrenamientos de la nómina mayor del fútbol camagüeyano se centraron en desarrollar variantes ofensivas basadas en la velocidad de los volantes y las incorporaciones de los laterales de la defensa.

Ambos factores resultan decisivos para enfrentamiento de esta tarde con Villa Clara (once unidades), en la mineña cancha de Sebastopol. Si bien en los últimos dos campeonatos los del Expreso del Centro sufrieron cuatro derrotas consecutivas ante los nuestros, no tiene sentido “dejarles el campo”; la mejor opción de los locales será salir a atacarlos desde el mismo pitazo inicial, aprovechando el respaldo de la afición y la reincorporación de todos los preseleccionados nacionales.

Ese “reforzamiento” llega en las circunstancias más necesarias, pues los Naranjas vienen de caer estrepitosamente a los pies de La Habana, nada más y nada menos que con marcador de 4-1 y en la cancha de Zulueta. Por eso buscarán vengar viejos agravios y asegurar tres puntos imprescindibles para mantenerse al acecho de los primeros en la tabla: capitalinos (18), guantanameros (17) y santiagueros (16).

En tanto, Camagüey busca no dejar morir sus últimas esperanzas de milagro… tan magras que cuesta incluirlas dentro del campo de lo posible.

Motivos sobran, pero ninguno de tanto peso como los ya mencionados en cuanto a la dirección. Hasta la mañana de este sábado, en que Adelante digital debería llegar a sus manos, todavía resultaba un misterio si Valero regresará para comandar a los Miuras en lo que resta de temporada. Lo que sí casi constituye una certeza es que tanto él como cualquier otro director tendrán un cometido muy difícil en el objetivo de enderezar el rumbo de los actuales campeones.  

Que Camagüey repita podio este año parece, más que una posibilidad, una quimera. Además de un repunte de nuestra parte serían necesarias verdaderas debacles de todas las selecciones que se ubican en las primeras posiciones.

Una segunda vuelta de leyenda como la del pasado curso nos metería de nuevo en la pelea, pues apenas sobrepasamos el primer tercio del torneo. Lograrla, depende en primer lugar de la comisión provincial, que debe encontrar la forma de sumar voluntades de implicados y seguidores, no de restarlas.

Once fechas faltan para defender la corona, disputada entre un mar de pesares que inunda al fútbol cubano por sus pobres resultados allende fronteras. Para los camagüeyanos queda la posibilidad de vencer o caer con las botas puestas.

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