El más reciente capítulo de ese “renacer” tuvo lugar este sábado, cuando los nuestros le devolvieron el golpe a Guantánamo, 2-0, en su propia guarida del “Rogelio Palacios”. Vale recordar que la formación “altoriental” fue la misma que los dejó en el camino hace algunas postemporadas y que en este año les arrancó uno de los pocos resultados comprometidos que archivan en su registro (el empate a dos en Minas, durante la segunda jornada de enfrentamientos).

Por eso, se debe considerar trascendente el éxito sabatino, conseguido gracias a una férrea defensa en el último cuarto de la cancha y rápidos contraataques, los dos elementos que mejor han funcionado dentro de la dinámica de los Miuras. La “puesta en escena” de nuevo tuvo como protagonistas a dos consagrados: el capitán “Mandy” Coroneaux y Dagoberto Quesada, autores de las anotaciones en los minutos 59 y 84, por ese orden.

Para quien ha seguido el actual certamen –y estadísticas en mano, vigila el recorrido de las distintas selecciones– está claro el valor de la victoria conseguida por los lugareños, un resultado que los coloca a las puertas del título con 28 unidades: nueve victorias (ocho de ellas en línea), una derrota y una igualada.

Precisamente su único victimario (La Habana) es el convidado a visitar la cancha de Sebastopol este miércoles, en el principal desafío de la jornada, definitorio de posiciones en la parte arte de la tabla (los de la capital marchan segundos, 20 puntos y vienen de derrotar 2-1 a Cienfuegos).

Ese será su “ahora o nunca” del campeonato, pues de superar a los occidentales, el camino quedaría poco menos que expedito para la conquista de un título que por tantos años se ha mantenido esquivo y que ahora casi es posible “tocar” con la punta de los dedos.

Hagamos números, de sellarse con victoria la fecha, los camagüeyanos redondearían 31 rayas (once más que sus perseguidores) y solo tendrían por delante a selecciones de menor “calibre”, como Sancti Spíritus, Santiago de Cuba y la Isla; descuento la posible amenaza de Villa Clara, debido al pésimo momento que viven los integrantes del Expreso (cinco derrotas al hilo, una de ellas por cuenta de los nuestros).

Así las cosas, el compromiso con los capitalinos se perfila –por sí mismo– como la oportunidad para enrumbar de forma definitiva hacia el podio. Teniendo en cuenta el estado físico y anímico de la tropa que dirige el Julio Valero, no hay muchas dudas de que la semana es esta.

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