CAMAGÜEY.- Esta semana en el programa Fútbol por dentro del canal Tele Rebelde los directivos de la Comisión Nacional y la Federación Cubana (AFC) de la disciplina se animaron a conversar sobre la posibilidad de que jugadores cubanos que residen en el exterior vistan la camiseta de nuestro equipo.

Luis Hernández, presidente de la AFC y Raúl Mederos, director técnico de la selección, asumieron una posición similar: “estamos dispuestos a incorporar a cualquiera de esos jugadores, pero ellos tienen que venir a manifestar su interés y realizar todos los trámites legales que exige el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder)”.

O sea, si Onel Hernández, uno de lo jugadores sensación de la Championship (segunda división de Inglaterra) quiere representar a su país natal, solo tiene que venir a La Habana o enviar a su agente a pasar por el enrevesado mecanismo burocrático del Inder. Así de sencillo. Estamos hablando de un muchacho que ya representó a Alemania en la categoría sub-18 y que ha manifestado en varias ocasiones que, si lo llaman, viene para  jugar con la selección.

En ningún otro lugar del mundo los futbolistas van a un Ministerio o Federación a pedir que los convoquen. Son los scouts de las escuadras nacionales quienes identifican al jugador y luego los contactan para mostrarle su interés.

A Lionel Messi lo persiguieron los funcionarios de la Federación Española durante años para que jugara con “la roja”, pero cuando los argentinos descubrieron al genio que crecía en las inferiores del Barcelona, inventaron un juego contra el equipo sub-20 de Paraguay solo para que “la Pulga” firmara el contrato y debutara con la albiceleste. Hoy es un genio del fútbol mundial, pero en aquel momento solo era un chico de 17 años con talento, algo que no escaseaba en Argentina.

Onel es un atacante que deslumbra en Europa por sus habilidades en el manejo del balón y su facilidad para crear oportunidades de gol, de lo que carece nuestro conjunto.

No solo el goleador nacido en Morón justificaría un viaje de los técnicos y funcionarios de la AFC al viejo continente, pues talentos como Christian Joel Sánchez (Sporting de Gijón, España), Carlos Vázquez (Atlético de Madrid C, España), Joel Apesteguía (Tre Fiore, San Marino), Dilan Frattesi (Torino B, Italia), entre otros, han mostrado su deseo de defender los colores de nuestra escuadra.

Un “paseo” por nuestra área geográfica les serviría para contactar con César Múnder (Universidad Católica, Chile), Jorge Luis Corrales (Chicago Fire, Estados Unidos) y Marcel Hernández (Cartaginés, Costa Rica), por solo mencionar algunos.

 Raúl Mederos tiene balance de cuatro derrotas, dos empates y una victoria desde que llegó al banquillo de la selección nacional. Foto: Tomada Raúl Mederos tiene balance de cuatro derrotas, dos empates y una victoria desde que llegó al banquillo de la selección nacional. Foto: TomadaEstamos hablando de atletas que salieron legalmente del país, pues existen otros jugadores que han abandonado delegaciones oficiales, pero estos no entran en los planes de las autoridades del deporte por ahora. Lo más probable es que Osvaldo Alonso, Odisner Cooper o Ariel Martínez no sean llamados a la selección de “las cuatro letras” en el resto de su carrera.

Ya nos dimos el lujo de perder a Samuel Armenteros y Kianz Froese, dos extraordinarios delanteros que, cansados de esperar un llamado desde La Habana, aceptaron representar a Suecia y Canadá respectivamente.

En estos momentos Cuba ocupa el puesto 181 del rankig de la FIFA, su peor ubicación histórica, por detrás de Bermudas, Dominica, Santa Lucía o San Vicente y la Granadinas, países de nuestra área a los que hace unos años goleábamos con facilidad.

Los dirigentes del más universal de los deportes en nuestra nación continúan trazando estrategias que nunca se materializan y lanzando promesas que luego no se cumplen. Cada año nuestros futbolistas salen a la cancha con botines que les cuestan tres veces su salario y sufren el caos organizativo de la Liga Nacional de Fútbol. Los amantes del agonizante balompié cubano esperan un cambio de gestión mientras los responsables permanecen sentados.