CAMAGÜEY.- Para Camagüey, la historia de esta Serie Nacional de Béisbol Sub-23 transita un capítulo sombrío. Luego de mantenerse entre los conjuntos más ganadores durante buena parte del calendario regular, los pupilos del mánager Luis Ulacia han visto sus aspiraciones semifinalistas ponerse en serio peligro.

Con la partida de sus principales lanzadores y la irregularidad de su producción ofensiva, incluirse en la discusión de medallas sería para ellos una verdadera heroicidad. Al menos, así lo indican los resultados más recientes. En los últimos diez partidos (hasta el doble compromiso de ayer) los Toretes archivaron tres victorias y siete derrotas, el segundo peor balance entre las ocho selecciones que animan la llave clasificatoria oriental.

Mientras, sus más cercanos perseguidores: Granma (17 triunfos y 13 descalabros), Holguín y Sancti Spíritus (ambos con 16-14), y Ciego de Ávila (15-16), promedian para entre siete y cinco triunfos en el mismo período de tiempo.

Camagüey inició esta jornada, última de la subserie contra los avileños, ocupando el segundo asiento del apartado Este, merced de 19 sonrisas en 31 presentaciones; tres menos que el constante Santiago de Cuba, pero con muchos mayores “peligros” por enfrentar que el resto de quienes lo acechan en su ruta hacia la lucha por medallas.

El boleto de los Toretes depende sus propias embestidas, pues además de la pequeña pero decisiva ventaja que ostentan, tienen a su favor el par de subseries con que deberán terminar el actual segmento competitivo: enfrentando a Sancti Spíritus y Las Tunas (11-19, saldo de 3-7 en las fechas más recientes). Vale recordar que en la primera vuelta esos compromisos se sellaron con división de honores ante los espirituanos y barrida favorable a los camagüeyanos en su visita al Balcón del Oriente.

Si bien las circunstancias han cambiado, la postemporada no es un sueño imposible. En especial, si se tiene en cuenta que todos nuestros adversarios tendrán un segmento final bien complicado. En ese caso se encuentra, sobre todo, Granma, que desde el viernes enfrentará a un Santiago de Cuba con todas las intenciones de asegurarse definitivamente el liderato de la llave, y más tarde, deberá medirse a Holguín, en subserie que asimila cualquier adjetivo menos el de amistosa. Sancti Spíritus y Ciego de Ávila tampoco la tendrán fácil, pues deben encontrarse en los cotejos del adiós; que los primeros lleguen en el peor de los momentos depende de la escuadra tricolor.