CAMAGÜEY.- La semana que concluye deja en los parciales del béisbol camagüeyano una impresión contradictoria, signada por los resultados del equipo sub-23 en la visita de Santiago de Cuba, su antítesis de la región oriental. El comienzo de la subserie contra Holguín no ha contribuido a despejar dudas.

En el caso de los cotejos frente a los indómitos, todos los pronósticos apuntaban a una desafío marcado por la rivalidad (como sucedió), en el que los nuestros debían salir delante gracias a su condición de anfitriones y a la mayor “profundidad” de su cuerpo de pitcheo (dos premisas que no se pusieron de manifiesto).

Sin ánimo de caer en la injusticia vestida de inconformismo, mi muy particular impresión es que pudo haberse conseguido al menos una victoria más a costa de los orientales; en especial, si se tiene en cuenta que ya en el primer partido había quedado fuera de circulación su único serpentinero de valía, Ulfrido García.

La división de honores sellada por aquellos días y el primer descalabro sufrido ayer por cuenta de los de la Ciudad de los Parques no son motivos suficientes para dar el grito de alarma. Pero si se suman al revés con que se había cerrado el duelo en tierras de Guantánamo, sí bastan para lanzar por la borda cualquier exceso de confianza.

Aunque la mitad del camino ya fue recorrida, faltan casi veinte juegos para que la postemporada tenga definidos sus protagonistas, y ni Camagüey –ni nadie– puede dar por seguro un éxito que todavía no es.

Pongamos por ejemplo el escalafón de nuestra zona clasificatoria. Si bien santiagueros y camagüeyanos sacan una ventaja apreciable a Sancti Spíritus –su más cercano perseguidor– nadie en su sano juicio se atrevería a anticipar que los cinco y cuatro partidos con que marcan sus respectivas diferencias bastan para considerar vencida la etapa.

Para algunos aficionados son motivo de preocupación asuntos como el posible cansancio de muchos de nuestros hombres del pitcheo, o la poca oportunidad ofensiva de la artillería camagüeyana, que en los últimos cinco partidos ha conseguido solo nueve anotaciones. Si se habla de la defensa las discusiones se hacen aun más álgidas, pues el cuadro regular promedió a casi tres errores por juego en la semana que termina.

Esta tarde en el “Cándido González” y mañana en Guáimaro, los dirigidos por Luis Ulacia continuarán la andadura por su penúltima subserie como locales. Mucho está en juego por estos días, en que la Serie Sub 23 tiene todavía tanto por definir.