CAMAGÜEY.-  Muchos esfuerzos traducidos en resultados concretos. En esta campaña cosecha tres jonrones, cuatro triples y 11 dobles, números que aunque no sean de otra galaxia, sí reflejan el esfuerzo del jardinero Héctor Hernández, quien además acumula 16 bases robadas y 31 bases por bolas recibidas (el mayor del equipo) al igual que carreras anotadas, mientras que en la defensa no comete errores en sus lances.

Varias temporadas el jardinero izquierdo de la selección de los Toros camagüeyanos compila números muy favorables y constantes. Average por encima de 300 siempre, al igual que su OBP y OPS por encima de 400 y 900 en cada temporada a pesar de la decadencia en temporadas anteriores del equipo local. Seleccionado este año al juego de las estrellas, Héctor considera este un gran paso para su mayor sueño, integrar el Cuba.

—¿A qué se deben estos constantes resultados?

—Primero que todo al entrenamiento diario, soy un atleta que desde el primer día me concentro en la entrega total durante cada entrenamiento. Además, me gusta hacer bien el trabajo del gimnasio y me preparo bien. Todo se basa en el día a día y no falto al terreno para nada.

—En otras temporadas a la hora de seleccionar los refuerzos, estuviste en la llamada bolsa de peloteros disponibles, sin embargo, no fuiste seleccionado a pesar de tus buenos números. ¿Consideras esto mala suerte?

—Pienso que sí, el mismo año pasado y el antepasado lo hicieron por votación del pueblo y estuve allí, pero nada. Creo que influyó además que el nombre mío no era muy conocido porque el mismo equipo no estaba en la elite, estábamos en el sótano y no nos dábamos a conocer ni en la televisión. Si el pueblo no nos conoce, los números se pierden. Además, siempre competía con jardineros de la talla de Giorbis Duvergel y otros mejores. Pero eso no me afectó mucho, continué con el trabajo, sabía que algún día me tenía que tocar y este año hice lo mismo, ni más ni menos y me llegó mi primer juego de las estrellas con 32 años.

—¿En tu preparación física haz cambiado algo?

—Trabajé un poquito más en el gimnasio con las pesas para fortalecer las piernas y el tronco. En el aspecto de la ofensiva intensifiqué desde la provincial con diferentes tipos de bates pesados, que eso aquí no se trabajaba. Además de la ayuda de los entrenadores para que las conexiones me salgan más para la banda contraria.

—Tú que haz vivido los demás años. ¿Qué tiene de distinto este equipo al de anteriores campañas?

—En diferencia de otros años tiene mucha juventud y unidad, mucho potencial y todos hemos entendido que tenemos que sacrificarnos y que cada uno tiene un papel fundamental en el equipo, desde los más nuevos hasta nosotros los de mayor experiencia. Hemos concretado una familia de la que no hay nombres ni líderes, todo tiene que salir por una misma causa que es ganar en cada juego de pelota. La mayor diferencia sin dudas, es la unión que tenemos todos.

—¿Que le puedes decir a ese pueblo camagüeyano al que tanta alegría le han devuelto?

—Que nos sigan apoyando y animando cada vez que vengan al estadio. Hacía años que las calles de Camagüey no se llenaban de personas para saludarnos cuando pasamos como en estos días. Que vamos a salir a jugar con todo lo que tenemos porque ahora el compromiso es mayor. Pasamos a la segunda fase, y seguiremos en la batalla.

—Objetivos personales para tu futuro beisbolero.

—Uno ya lo logré que es ir al juego de las estrellas, el otro lo estoy cumpliendo, ayudar a mi equipo lo más que pueda en la Serie Nacional, y el más importante de todo pelotero, estar en una preselección para integrar un equipo Cuba. Ese es mi gran sueño, brillar con el traje de los tres colores.

—¿Qué hace Héctor Hernández fuera del terreno?

—Soy un hombre al que le gusta estar en el seno familiar, no soy muy de la calle. Me gusta además escuchar música y compartir con mi familia. A mitad de octubre me sorprendieron el Gobierno y el Partido en la provincia con el regalo de una casa para mí. Imagínate la alegría, no sabía ni qué decir. Gracias de nuevo a todas esas personas que tuvieron que ver con este regalo tan grande. Eso es obra de esta Revolución la cual me ha formado y donde siempre estaré brindado lo mejor de mí, dándolo todo por el béisbol camagüeyano.

Así terminó la conversación y corriendo hasta sus entrenadores continuó con el esfuerzo del día a día. Héctor Hernández es ese vivo ejemplo de que mientras existan fuerzas, el sueño se puede lograr.