CAMAGÜEY .- Cuando los hombres se creen que pueden, no existe fuerza natural capaz de detenerlos. Eso fue lo que sucedió en el estadio Cándido González, el ruedo de los Toros de la Llanura: un conjunto sin nombres y sí con mucha juventud que logró el sueño de clasificarse a la etapa de seis en la 56 Serie Nacional de Béisbol, la mejor actuación del Camagüey en todo el siglo XXI.

Estalló el coloso del Casino Campestre, abarrotado como hacía rato no pasaba, esos muchachos que la afición vio crecer, desarrollarse como peloteros, ir juego a juego le devolvieron a su pueblo la posibilidad de soñar con el béisbol.

Este resultado no salió de la nada, no se debe a jugadores importados, es producto del desarrollo de atletas del territorio y un liderazgo indiscutible de experimentados como Alexander Ayala y Héctor Hernández; y de otros muy jóvenes como Leonel Segura y Humberto Bravo, guiados por un mentor, que a lo mejor no es tan mediático como otros de la Serie, pero sí es capaz de sacarle el máximo a sus pupilos.

Tras caer 2-0 frente a Las Tunas como visitantes y llegar a acumular 14 entradas sin anotar comenzó la remontada de los Guerreros de El Mayor, cuando algunos pensamos que ya no podían se crecieron y lograron nivelar la serie a un juego por bando para forzar un tercer encuentro en el que podía suceder cualquier cosa.

José “Pepe” Ramón Rodríguez fue designado por el cuerpo de dirección para abrir el decisivo y tras la voz de play ball regaló boleto al primer bateador, quien por sacrificio llegó a segunda y Danel Castro lo empujó desde la segunda almohadilla.

El estadio se repletó y el público que no pudo entrar disfrutó el choque con pantallas gigantes en las afueras. Foto: Leandro Pérez Pérez/AdelanteEl estadio se repletó y el público que no pudo entrar disfrutó el choque con pantallas gigantes en las afueras. Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante

Pero el grito de "Sí se puede" de todo un estadio apoyando a los suyos hizo que la remontada no demorara mucho y en la parte baja del segundo inning, con la tanda de abajo los Toros tomaron el mando dos carreras por una. Tras un out cedido por Cardosa, Yendri Téllez conectó sencillo al central que se conjugó con boleto a Avilés y sencillos de los jóvenes Moa y Bravo para empujar las dos primeras de los locales.

Así fue hasta el 7mo., un juego de amenazas constantes, pero un trabajo sólido de ambos abridores no permitió libertades a ninguno de los conjuntos. En el inning de la suerte, cuando lanzaba Arbelio Quiroz, los del balcón del oriente cubano empataron el choque por cuadrangular de Andrés Quiala.

Sin embargo, los Toros venían decididos a todo y sentenciaron el partido en la misma 7ma. entrada, cuando marcaron cuatro carreras, un inning en que nuevamente tras un out en la pizarra, Leonel Moa logra quedarse con vida en la inicial, un boleto a Humberto Bravo y un hit de Leonel Segura, su único indiscutible del partido, pero este a la hora buena, puso el marcador tres por dos. La escena quedaba lista para que una vez más el ciclón Ayala empuñara.

El público comenzó a corear ¡¡Se va!!, eso desesperó un poco al cuarto bate camagüeyano y le tiró a dos lanzamientos muy malos, pero la voz de la experiencia lo llamó, Landy González le dijo unas palabras en el oído y la reacción no se hizo esperar, se concentró en chocar la bola en lugar de hacer un swing de jonrón, así salió de su bate un metrallazo por tercera, el doble que amplió la ventaja y puso el marcador cinco por dos, que luego Téllez ampliaría con una más para los del patio.

El ciclón, como se autotituló el mismo Ayala, está en estado de gracia, tanto con el guante como con el bate, si fuese el Doctor José Rubiera el escritor de estas líneas a lo mejor hablara de un huracán categoría 5, que tiene todas las condiciones para intensificarse y pasar con vientos de más de 250 km/h y “ batir” por encima de Granma, Ciego de Ávila, Villa Clara y Matanzas.

Aplausos para los tuneros que nunca se rindieron e incluso después del cubo de agua fría lograron marcar dos más y cerrar el choque a dos carreras.

Ya en el noveno, conectaron los envíos de Socarrás y llegaron a acumular dos hombres en circulación, pero eso solo fue  una amenaza, tras un error de Bravo en segunda, Yordanis Alarcón falló en un elevado al derecho. Lo que vino después, pueden imaginárselo, este reportero vivió los últimos momentos del choque junto a ellos en el banco, testigo directo de la hombrada, de la historia que escribieron esos muchachos, tan jóvenes como yo, pero con la responsabilidad de devolverle la felicidad a todo un pueblo.

 Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante

A inicio de la campaña, a quien dijera que Camagüey clasificaría lo tildaban de soñador y de loco, quién iba a decir que los muchachos, en lugar de preocuparse por el equipo donde jugarían de refuerzos, hoy iban a estar preocupándose por seleccionar buenos refuerzos e ir a por todas y, sin presión, tratar de colarse entre los cuatro grandes. Era un sueño, pero como coreó el público tras la victoria, ¡¡Sí se pudo!!

Equipo de Béisbol de Camagüey a la segunda etapa de la Serie Nacional (VIDEO)

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