Las victorias de ayer (7-4) y hoy (7-1) le permiten a los pupilos de Rolando Hernández aguardar con calma su compromiso ante los Gallitos espirituanos, pero sobre todo traen sosiego a una afición que espera mucho de ellos.

Únicamente el tiempo será capaz de responder hasta qué punto resultan fundadas tales esperanzas, pero por lo pronto los lugareños cerraron con tres éxitos el cotejo inicial de la segunda Serie Nacional de Béisbol Sub-23. Ese resultado les asegura el liderato del grupo y los pone en excelentes condiciones para la segunda subserie del campeonato, que comenzará el próximo viernes aquí, precisamente frente al equipo de la Tierra del Yayabo.

Volviendo a lo ocurrido en las dos últimas jornadas, sin dudas el bateo fue el punto más sobresaliente del conjunto: entre ambos compromisos los nuestros conectaron veinte imparables y pisaron la goma en catorce oportunidades, en una excelente efectividad de sus embistes ante la cual muy poco pudieron hacer los serpentineros rivales.

Para que se tenga una idea de lo pobre que hasta entonces había sido la ofensiva local valga decir que en las dos primeras fechas sus bateadores solo pudieron eslabonar doce hits y al cerrar el tercer desafío promediaban discreto .230 (oncenos entre las 16 formaciones en lidia, últimos del cuarteto centroriental).

Tampoco los resultados a la defensa daban como para lanzar campanas a vuelo, pues en 123 lances se archivaban tres errores (.967), aunque por suerte su costo no había sido de mayores consecuencias.

El despertar de la ofensiva ha venido a complementar un trabajo consecuente del pitcheo (PCL de 3,05), que ha tenido en Dariel Góngora (el domingo) y Carlos Pérez (hoy) sus mejores exponentes (una limpia per cápita). Ambas armas pueden resultar lapidarias en un segmento clasificatorio de muchos juegos “chiquitos” y muy pocas oportunidades para el error. El mismo hecho de que al cierre de la primera subserie no haya invictos, y que cualquiera de los equipos pueda vanagloriarse en uno u otro apartado de desempeño, da fe de que este año la llave C no tiene favoritos.

Por lo pronto, resulta muy buena noticia –una excelente en verdad– que nuestros bateadores hayan “despertado”. El sub-23 puede ser un torneos de staffs, pero tanto aquí como en “la Serie”, quien no batee no gana.

PRÓXIMAS SUBSERIES:

Camagüey (3-1)*-Sancti Spíritus (2-2)

Ciego de Ávila (1-3)-Las Tunas (2-2)

* Balance de victorias y derrotas

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