CAMAGÜEY.- Con la edición 2018 son nueve los camagüeyanos que han logrado pisar un terreno en las Series del Caribe.

Ya en una oportunidad hacía un recuento antes de la incorporación de Odelín y Norge Luis Ruiz al Villa Clara del 2014, pero quedaron dos camagüeyanos furtivos sin mencionar, de la etapa profesional, y además la lista aumentó en la modernidad con jugadores en otras ligas y la incursión de Granma.

Taño. Foto: Colección de Néstor Basulto RoldánTaño. Foto: Colección de Néstor Basulto RoldánVeamos el nuevo resumen: Roberto Ortiz (Almendares, 1949), Rodolfo Arias (Marianao, 1957 y 1958), Roberto Taño (Cienfuegos, 1960), Eduardo Bauta (Yaquis de Obregón, México, 1974), Vicyohandri Odelín y Norge Luis Ruiz (Villa Clara, 2014), Dariel Álvarez (Tigres de Aragua, Venezuela, 2017), Dayron Varona (Criollos de Caguas, Puerto Rico, 2018) y Alexander Ayala (Granma, 2017 y 2018).

De todos ellos los tres primeros fueron campeones, aunque el segundo lo hizo en par de ocasiones con los Tigres de la “ciudad que progresa” y hay que hacer una reverencia ante su partida física este 12 de enero.

Hoy propongo repasar las hojas de servicio de los menos conocidos.

Pensaba que Roberto Taño era habanero, como otros tantos que llevó Bernardo Cuervo a Vertientes, pero de eso nada, es del central y estuvo con el Cienfuegos en la última edición donde intervino la Liga Profesional Cubana, 1960 en Caracas.

Su función en los Elefantes era la de relevista y jardinero, pero ello le abrió las puertas a seis temporadas rentadas en las Ligas Menores e igual número en la Liga Venezolana bateó más de .300.

Mucho antes de eso, el jovencito Taño fue uno de los tiradores más rápidos y ganadores con Vertientes en la Liga Intercentrales de Cuba, con sede en Morón, durante los años 50. Su faena resultó fundamental para uno de los cinco títulos de los guaraperos del centro sur, en 1953.

En cuanto a Eduardo Bauta, ya algunos olvidaron nació en Florida y llegó a las Grandes Ligas con los Cardenales de San Luis y los Mets de Nueva York. Yo al menos no me percaté que había pasado por México cuando ya este se había integrado a las Series del Caribe, por tanto obvié su incursión con Obregón en el ocaso de su carrera. Es que había pasado por Santurce, después seis años con el Poza Rica (64 ganados y 65 perdidos) y parece fue un pitcher llamado como sustituto por los Yaquis. En esa ocasión relevó con efectividad contra Caguas y le ganó al Aragua.

Bauta, con más de 6 pies y 200 libras, fue principalmente relevista. En Cuba (últimos cuatro años con Marianao) ganó 10 y perdió 8 (2.70 PCL); en Ligas Menores en Estados Unidos 40-26 (3.09), lo de México y el Caribe ya fue mencionado y en cinco años en las Mayores obtuvo 6-6 (4.35).

AVIONETA”, UN INMORTAL

Intentaba contactarlo desde hacía años mediante algunos colegas, pero se hizo imposible. La noticia de su hospitalización en Miami presagiaba lo peor desde finales del 2017 y la mala nueva llegó este enero: Rodolfo Arias, el único camagüeyano con un anillo de Serie Mundial en las Grandes Ligas, bicampeón del Caribe falleció el día 12.

Fue tal vez el mejor zurdo nacido en nuestro pequeño terruño, sí, porque aunque muchísimas fichas mencionen su nacimiento en Madrazo, Las Villas, lo cierto es queocurrió en el central Siboney, Sibanicú.

Varias páginas digitales publicaron su amplio currículo, pero casi nunca se mencionan sus inicios y actuaciones amateurs en Camagüey y Oriente. Aquí además de Siboney y otros centrales actuó en el club Atlético con el equipo Puerto Príncipe, en La Habana con el Aduana y la zona oriental muchos piensan era de San Germán, pues fue su mejor brazo en la Liga Popular (en 1950 ganó cinco y no perdió) y en 1952 y 1953 lideró el pitcheo cuando viajaron a Battle Creek, Michigan.

Del amplio expediente profesional de Rodolfo se pudiera hablar mucho, de su paso por el Habana, su permanencia con Marianao, con el cual fue dos veces campeón bajo el mandato de Napoleón Reyes y el juego de 18 entradas, en 1961, que perdió contra los Rojos, pero lo más trascendente de “Avioneta” (como lo apodaba su coterráneo Bauta, por las grandes orejas de Rodolfo) fue lanzar el único no hit no run de los Cuban Sugar Kings en la corta historia del club e integrar los Medias Blancas de Chicago cuando ganaron la Serie Mundial en 1959.

Arias ganó 28 y perdió 29 en la Liga Cubana (2.73); con los Sugar Kings 7-7 (3.80), en las Ligas Menores 62-48 (4.39), en Grandes Ligas 2-0 (4.09); y en las Series del Caribe 2-0 (0.00).