Las Tunas ha tenido en Ayala una de sus “adquisiciones” más valiosas. El camagüeyano, como el vino, parecer ganar cualidades tras cada año que pasa.Foto: Tomada de periodico26.cu Las Tunas ha tenido en Ayala una de sus “adquisiciones” más valiosas. El camagüeyano, como el vino, parecer ganar cualidades tras cada año que pasa.Foto: Tomada de periodico26.cuCAMAGÜEY.- Que Alexander Ayala deviniera en un verdadero “caballo de batalla” para los Leñadores de Las Tunas no constituye una sorpresa. Cualquiera que haya seguido la historia reciente del torpedero de los Toros camagüeyanos, podía anticipar que sus aportes resultarían esenciales en la dinámica ofensiva de la tropa que dirige el mánager Pablo Alberto Civil.

Madero en ristre, Ayala supo convertirse en una inspiración para los tuneros, conectando hits en seis de los siete encuentros que demandó esta peleada semifinal. Sus muñecas “produjeron” once indiscutibles en 26 visitas al cajón de bateo (incluidos su primer jonrón y doble en postemporadas), promedió para .423, anotó en cuatro ocasiones y trajo a siete compañeros hasta la goma, varios de ellos en momentos decisivos.

Nada hubo de casual en el hecho de que durante transcurso de la subserie pasara del séptimo al quinto puesto de la alineación. Tal evolución debe entenderse como consecuencia del excepcional momento deportivo por el que transita, que ya incluyó una actuación notable en la serie previa (como guía de los Toros en su primera incursión por la ronda élite) y la participación en la Liga Can-Am (de la que retornó como uno de los principales hombres de las Águilas de Trois-Rivieres).

Por si alguien hubiera podido pensar que la edad y el temporal alejamiento de los terrenos terminarían pasándole factura, Ayala se ha empeñado durante los dos últimos calendarios en mostrar el mejor de los rostros en cada presentación. Y no es poco el talento con que cuenta para respaldar sus apuestas.