CAMAGÜEY.- Con veinte victorias y veinticinco derrotas, y una posición todavía por definir, Camagüey comienza a escribir en “pasado” su historia de la 57 Serie Nacional. Luego de poco más de dos meses de béisbol, de un ciclón y múltiples interrupciones por lluvia, y de algunas remontadas que hicieron a la afición alentar esperanzas, los Toros guardan bates y pelotas en espera de próximas campañas. Para Adelante Digital, estos son los momentos decisivos, en los que los nuestros perdieron su oportunidad de llegar más allá.

Segundo partido contra Pinar del Río (8 de agosto) PRIMERA SUBSERIE

Siete errores en una subserie son ya bastantes; en un juego, demasiados, casi “inimaginables”. Mas esa cifra fue la que archivaron los camagüeyanos en su segunda salida de la temporada, cuando se medían a Pinar del Río en el siempre difícil terreno del “Capitán San Luis”. Resultado, la “explosión” del abridor José Ramón Rodríguez tras trabajar 5.1 y permitir siete anotaciones (atención, solo dos de ellas limpias).

Lo demás fue el anticipo de una historia que veríamos repetirse en numerosas ocasiones: el pitcheo de relevo, a cargo de Frank Madan y Yormani Socarrás, no pudo defender la ventaja conseguida por sus compañeros de equipo; la derrota de 8-9 abrió las puertas a la primera barrida sufrida por Camagüey este año.

La barrida ante Mayabeque (18 al 20 de agosto) CUARTA SUBSERIE

Luego de completar con balance de 3-6 su primer periplo “fuera de fronteras”, los Toros eran recibidos en el “Cándido” por cinco mil espectadores deseosos de verlos embestir al conjunto más débil de las últimas series, que esta vez llegaba con siete derrotas en nueve presentaciones.Sin embargo, ni los esfuerzos de Dariel Góngora (cinco completos, siete carreras pero solo tres limpias), ni los de los cuatro serpentineros que lo sucedieron, pudieron impedir que los Huracanes mostraran su mayor intensidad desde el primer juego disputado en el parque de la Avenida 26 de Julio.

Sería el anticipo del signo adverso con que los dirigidos por Orlando González afrontarían su calendario como locales. Jugando en diamantes de la provincia los tricolores solo pudieron agenciarse nueve de sus veinticuatro compromisos, mientras en la carretera promediaban para 11-10.

Mayabeque se confirmó como una de las selecciones más incómodas para Camagüey, condición en la que también pueden incluirse Artemisa y Holguín. Los otros dos cotejos ante los de la camiseta marrón se sellaron 4-5 y 2-5, con derrotas para Madan y Arbelio Quiroz, respectivamente.

Segundo partido contra Sancti Spíritus (24 de septiembre) ONCENA SUBSERIE

El día que Camagüey y Sancti Spíritus salieron al terreno del “Mario Pérez Cuesta”, en Vertientes, no solo estaba en disputa el choque intermedio de su subserie particular, las apuestas también incluían un posible puesto en el cuarteto de comodines.

El nocao de 11-1 con que los lugareños habían salido airosos en la jornada anterior, y la ventaja de seis carreras (2-8) con que llegaban al séptimo inning esa tarde, permitían augurar que su camino comenzaba a enrumbarse hacia un destino promisorio. Así fue hasta que doce espirituanos se encargaron de pisar ocho veces la goma.

Era el comienzo del último tercio de la temporada regular. Lo que sucediera en sus primeros compases determinaría el signo de las quince fechas definitorias. Luego de haber completado con adverso 4-11 las primeras cinco subseries, los pupilos de Orlando González habían cumplido una meritoria segunda fase (nueve triunfos y seis tropiezos), que aunque bastaba para borrar el mal recuerdo del comienzo, permitía contemplarlos en los más optimistas cuadros de pronóstico.

La debacle a manos de Sancti Spíritus representó un golpe psicológico que a los nuestros les costó superar. Sobre todo porque en su consecución se dieron la mano dos de sus carencias más marcadas a lo largo del campeonato: la falta de un cuerpo de relevistas efectivo (a Yosimar Cousin lo sucedieron, infructuosamente, ocho lanzadores) y los errores cometidos en el peor momento posible.

Nadie se sorprendió cuando al día siguiente los yayaberos devolvieron el nocao (esa vez 0-13) con tres jonrones por cuenta de Frederich Cepeda.

Segundo partido contra Santiago de Cuba (5 de octubre) DECIMOCUARTA SUBSERIE

No fueron pocos los que volvieron a sintonizar las transmisiones radiales luego de que Camagüey derrotara par de veces a Ciego de Ávila en el “José Ramón Cepero”. Los Toros regresaban a su ruedo con balance de 18-21, discreto pero suficiente para que todavía apuntaran a un “milagro” en las dos subseries postergadas desde el paso del huracán Irma. Veinticuatro victorias no se perfilaban como una cifra “inapelable” pero bastaban para recordar con más cariño una temporada que había comenzado con tal mal pie.

La esperanza de pasarle la escoba a los santiagueros –o al menos salir delante en los tres compromisos particulares– era respaldada por el mal momento que vivían los conducidos por Orestes Kindelán, quienes de liderar la clasificación de país habían pasado a perder ocho de sus últimos diez cotejos. Camagüey, en tanto, venía de celebrar en seis de las diez salidas más recientes.

Pero la oportunidad quedó solo en eso. A la peleada victoria tricolor del primer día, conseguida gracias a notable pitcheo de Góngora y joyas defensivas en los jardines, siguieron los tropiezos de un Yariel Rodríguez al que se demoró demasiado en sacar del box, y de Cousin, ambas sin relevo a la vista.

Conclusión, a los Toros les quedaría únicamente viajar a Las Tunas por cuestiones de número; la ronda de los seis mejores pasaba a sentar filas en el listado de los sueños que nunca fueron.

 Madan trabajó mucho durante la Serie 57, pero su suerte no fue a la par de sus esfuerzos. No fueron pocas las veces en que al corpulento relevista camagüeyano le tocó salir con la cabeza gacha del box. Foto: Orlando Durán Hernández /Adelante Madan trabajó mucho durante la Serie 57, pero su suerte no fue a la par de sus esfuerzos. No fueron pocas las veces en que al corpulento relevista camagüeyano le tocó salir con la cabeza gacha del box. Foto: Orlando Durán Hernández /Adelante