CAMAGÜEY .- Hoy se le unieron el cielo y la tierra a la triple campeona olímpica Mireya Luis, cuando cumplió el sueño de presentar en su provincia natal un libro de la autoría del periodista Oscar Sánchez Serra, pero vivido en primera “en primera persona” por ella.

Entre cielo y tierra, Mireya Luis es la propuesta del actual subdirector del diario Granma, quien revela anécdotas de la muchacha que un día abandonó la colonia cañera de Carrión, en el sur vertientino, para convertirse en una de las más emblemáticas integrantes de las Morenas del Caribe.

Resumir la trayectoria de Luis en poco más de 500 páginas fue todo un desafío para el también creador de Fama sin dólares (2003). “La idea original era escribir una biografía, sin embargo, cuando empecé a adentrarme en los temas familiares y a conocer todos los obstáculos que tuvo que superar, me di cuenta de que esta gloria deportiva necesitaba un gran relato”.

La publicación, segunda entrega de la colección Vidas, de la Editorial José Martí, no se concentra solo en las hazañas de la mejor jugadora de voleibol del siglo XX, sino que resalta, sobre todo, su parte humana. La misma que la hizo convertirse en pilar del equipo cubano de voleibol femenino ganador de tres títulos olímpicos consecutivos, dos campeonatos mundiales y tres copas del mundo, además de cuatro cetros panamericanos y otra larga cosecha de triunfos de la mano del profesor Eugenio George.

Al intercambiar con los presentes en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, la “Morena Mayor” se refirió a la importancia de la disciplina y a la confianza individual, como factores imprescindibles para lograr los sueños.

Por su parte, el comentarista deportivo René Navarro, explicó que el libro resulta oportunidad única para quienes se muestren interesados en recopilar información acerca de una de las mujeres más importantes en la historia del deporte latinoamericano durante el pasado siglo.

Con anterioridad, la obra fue presentada en La Habana y Santiago de Cuba, así como durante los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, ocasión en la que contó con el coauspicio de la Federación Internacional de Voleibol.