CAMAGÜEY .- Al margen de probables reacomodos debido a especificidades en cuanto al sistema de puntuación, lo cierto es que los recién concluidos Juegos Escolares Nacionales terminaron para Camagüey con un resultado que volvió a ubicarse en el casillero de los pendientes.

Por provincias, la nuestra concluyó en el sexto lugar del medallero, a dos títulos del ocupante de la quinta posición (Granma) y seis del dueño de la cuarta plaza (Sancti Spíritus).

Así los camagüeyanos (45 medallas de oro, 50 de plata y 56 de bronce) volvieron a verse relegados por territorios que antiguamente conseguían superar con facilidad, un hecho que resulta más significativo si se tiene en cuenta que en la parte alta del escalafón no se registraron cambios y las potencias se alinearon de acuerdo con su ordenamiento histórico: La Habana, Santiago de Cuba y Villa Clara.

El hecho pone sobre el tapete una realidad incuestionable. Aunque la reorganización del sistema de enseñanza deportiva ha llegado a todo el país por igual, en otros puntos de la Isla se ha encontrado fórmulas para que las reducciones de matrícula no afecten de forma tan marcada al alto rendimiento.

Lo más preocupante es que resulta casi imposible preservar éxitos sin los grandes concentrados que otrora funcionaban en la Escuela de Iniciación Deportiva o su homóloga de Perfeccionamiento Atlético, o sin que su función pueda ser asumida en buenas áreas deportivas (por solo citar un ejemplo, dos ciudades de tanto peso poblacional como Nuevitas y Florida carecen incluso de pista de atletismo).

Sin demeritar los esfuerzos del clavados (la máxima aportadora de nuestra delegación con once de oro, ocho de plata y par de bronces), el atletismo, la lucha o el ciclismo, vale tener presente lo visto hasta ahora e intentar avizorar el futuro. Por capacidad y derecho Camagüey merece estar entre las potencias del deporte escolar en Cuba. Aceptar menos ya es una derrota.