CAMAGÜEY.- La gimnasia artística femenina reportó esta semana una de las actuaciones más importantes de Cuba en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Detrás del éxito de estas niñas maravillas está el formidable trabajo de un colectivo de entrenadores que las acompaña desde su entrada a la Escuela Nacional de Gimnasia. Lidera el equipo la camagüeyana Yareimi Vázquez Sedeño, una joven que protagoniza una historia de vida de pasión, empeño y valor.

Mediante las transmisiones televisivas se le vio felicitar a sus alumnas casi inexpresiva en los momentos de éxito, pero ante los fracasos las abrazaba tan fuerte que les recargaba el espíritu. Ellas luego respondían con otras victorias y le agradecían ante las cámaras a su profesora, “que siempre confío en nosotras”.

Yareimi comenzó en la gimnasia a los seis años en el gimnasio de la escuela Ana Josefa del reparto La Vigía siguiendo los pasos de su hermano mayor. Un tercer lugar en juegos pioneriles y dos títulos en los escolares de 1996 y 1997 la catapultaron a la academia nacional de la disciplina, lugar que marcaría su vida. Dos años después ya formaba parte del principal equipo cubano.

En los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, su primera competencia de categoría a nivel internacional, el equipo al que pertenecía logró el cuarto lugar colectivo. Entonces se sintió cerquita de las quimeras que a sus seis había comenzado a construir. Mas a la vuelta de un calendario en un ejercicio en la viga de equilibrio sufrió una grave lesión en la cervical que quiso alejarla del deporte de sus amores. Tras una compleja operación quirúrgica en el hospital Frank País en La Habana y recuperación de casi un año en que la minerva se convirtió en prenda obligatoria, los médicos indicaron que había llegado el final de su carrera.

“Fueron momentos muy tristes porque se rompían mis sueños como atleta cuando apenas iniciaba el camino hacia ellos. Según los especialistas, dentro de la gimnasia, solo podía ser coreógrafa, pero yo no quería estar tan limitada.

“En el 2005, gracias al apoyo de los profesores de la Escuela, me quedé allá como entrenadora. Era y es mi voluntad, aunque los doctores me habían dicho que no debía dedicarme a esa función porque requiere fuerza cargar a las gimnastas en los entrenamientos y las competencias y yo no debía cargar ni un cubo con agua”.

Comenzó una etapa de estudio constante y cientos de horas de trabajo en los colchones que la convirtieron en la entrenadora principal del elenco femenino de gimnasia artística de Cuba.

“Ese fue mi renacer, no me rendí jamás y luché por mi sueño, que ahora veo cumplirse a través de mis tuteladas. He tenido que luchar contra la desconfianza de muchos en mí por ser muy joven, y hasta en las dudas de la capacidad de una mujer para dirigir un equipo nacional. Nada de eso puede con mi compromiso de cumplir con ese gran hombre, mi eterno Comandante Fidel Castro. Teníamos que hacer realidad la idea con la que fundó nuestra Escuela”.

Mediante las transmisiones televisivas se le vio felicitar a sus alumnas casi inexpresiva en los momentos de éxito, pero ante los fracasos las abrazaba tan fuerte que les recargaba el espíritu.Mediante las transmisiones televisivas se le vio felicitar a sus alumnas casi inexpresiva en los momentos de éxito, pero ante los fracasos las abrazaba tan fuerte que les recargaba el espíritu.

Con su llegada al cargo, la escuadra cubana del bello deporte olímpico en el apartado para damas ha tenido un repunte que buscaba concretar con medallas en Barranquilla.

“El pronóstico general era alcanzar una medalla de cada color, pero al quedarnos con cuatro atletas tras la lesión de una de nuestras principales figuras, Yesenia Ferrera, cambiamos la estrategia. No obstante, en este grupo hay mucho talento y un alto compromiso con la delegación”, nos contó Yareimi antes de comenzar la justa en el colombiano Centro de Eventos Puerta de Oro.

Sus muchachas estuvieron a la altura de las exigencias y superaron las expectativas de su entrenadora con tres preseas de oro y dos de plata (un título como equipo y los demás metales por cuenta de Marcia Videaux).

“Estoy muy orgullosa de ellas. Han tenido una actuación casi perfecta. Mostraron mucha madurez a pesar de su edad y el poco fogueo internacional. Marcia demostró que está lista para empeños mucho mayores y el resto se comportó acorde a sus prometedoras condiciones. A pesar de estos resultados, nos queda mucho por hacer.

"Esta generación tiene grandes compromisos. Dentro de pocas semanas tenemos la clasificación para los Juegos Panamericanos en Perú, nuestra próxima meta”.

Y hacia nuevos retos marchará esta guerrera camagüeyana guiando el futuro de sus “hijas”. Por ahora, regresa de Barranquilla con el pecho lleno de medallas, esas que se colgaron sus chicas, y que también son suyas porque las mereció todas el día en que decidió renacer.