La gran mayoría de las plantaciones de ese cultivo en la provincia se desarrollan en superficies de secano, sin el beneficio de la irrigación, por lo cual con la terminación de la estación húmeda en octubre cierra la etapa idónea para regar las semillas en los surcos.
Según fuentes de la Sala de Control y Análisis de la Empresa Azucarera Camagüey, desde enero las ocho entidades dedicadas a la producción de la gramínea reportan 13 mil hectáreas sembradas, de 21 mil que pretende el territorio en el año.
Las más comprometidas son las unidades Cándido González, Brasil e Ignacio Agramonte.
Especialistas en este cultivo en la Empresa Azucarera señalaron que el retraso en la preparación del terreno puede llevar a la provincia a un incumplimiento, porque restan más de tres mil 500 hectáreas por roturar, el laboreo de mayor complejidad y el primero en el acondicionamiento de suelo.
También mencionaron el poco fondo de tierra surcada para recibir las simientes, de apenas 700 hectáreas, lo cual indica que no es posible acelerar la plantación por esta razón.
El mes de julio no se aprovechó como se esperaba en el laboreo de los campos, a fin de adelantar lo más posible la preparación del terreno.
De acuerdo con el Centro Meteorológico de Camagüey en ese periodo ocurrió la llamada sequía intraestival, entre las dos etapas de mayores lluvias del año, cuando pudo intensificarse la roturación, el gradeo y el surcado.
En cuanto a los campos sembrados, se evalúa que la germinación de las semillas tiene un comportamiento muy favorable, gracias a la humedad en la tierra por las precipitaciones en buena parte de 2014.
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