Camagüey.- Íntimo, familiar, descarnado y sincero fue el concierto de Erick Sánchez en el Café Comarca de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Con este encuentro, en el que en un inicio parecía sobrar espacio y después faltó, dio inicio su primera gira nacional, organizada por el Instituto Cubano de la Música en el aniversario 40 de la Nueva Trova.
Interpretó una veintena de temas, entre los programados y los solicitados a voces por la audiencia, como La canción de los amores ridículos, Mi amigo el ingeniero, Anita la Pinareña, Amor en voz baja, No quiero que toquen en mi puerta y Esperar. Cantó a la sociedad actual, a sus luces y sus sombras, al amor, a la vida y sus elecciones, a la convivencia y a la jocosidad típica del cubano.
Estrenó el número La bruja burbuja, incluido en su último disco “Casa de cristal”, que es una fusión de son con regeton y aclaró, ante las miradas atónitas, no tener nada en contra de ningún género.
Esta producción musical, licenciada por la disquera Colibrí, incluye 11 títulos, todos compuestos y arreglados por Erick, con ritmos tan diversos como el bolero, el son y la bossa nova.
Para la presentación se hizo acompañar de la tresera Erid Rosales Villason, quien tocó su tema Brisa pasajera pues “ella es una gran compositora y se aprende mis canciones y, en solidaridad, yo me aprendo las suyas”.
En este primer momento de la gira continuará de aquí rumbo a Pinar del Río, y a principios de marzo comenzará la producción del video clip de Una vida pecadora para después terminar el recorrido musical por el oriente del país.
Erick Sánchez agradeció el calor del público y la atención recibida por las autoridades e instituciones en el territorio. Ojalá haya tomado agua de tinajón y después de esta primera vez vengan otras tantas más. Ojalá, sobre todo, que para entonces su público en vivo sea representativo de esos muchos que le seguimos en formato mp3.















