No sé cómo será la cosa en el extranjero, pero al menos en Cuba, cuando alguien menciona la frase, un tanto fuerte, “el bayú de Lola”, no está refiriendo castellanamente “el burdel conducido por la compañera Dolores” (que no tenemos de esos aquí) sino sugiriendo que algo está de veras patas arriba.
Lola
Nanocirugía
Nunca pensé ser testigo de práctica tan sublime, pero a veces la vida se aburre y, para variar, nos hace seres privilegiados. Resulta que este martes me levanté más temprano que de costumbre y fui al Hospital Amalia Simoni, a esperar, para hablarle, a un hermano que allí habría de consultarse.
Alerta meteorológico
Es, con toda propiedad, fatalismo geográfico: no le perdono a los meteorólogos que, a la hora de anunciarnos en el noticiero el futuro inmediato, se paren justo delante de la parte del mapa de Cuba que corresponde a Camagüey. ¿Es que no se dan cuenta de que no nos dejan ver?
Mi falta de fe
No creer supersticiones es un acto que libera. La peor amarra del homo sapiens es no “sapier” qué lo sujeta o lo conduce. Hasta ahora, yo he evadido ese nudo, pero a veces –quizás por aquello de que mi carne es flaca– dudo y siento que pago bien caro mi falta de fe.















