Estas condiciones determinaron un estancamiento económico caracterizado por una completa dependencia del Norte, controlador de nuestras industrias productoras de exportaciones (azúcar y níquel fundamentalmente); a su vez originó una estructura económica agrícola, a partir de que nos convirtió en monoproductores de azúcar, industria ante la que el resto de las ramas eran muy poco significativas.

Esta situación coadyuvó a que nuestra economía fuera abierta por su carácter de monoexportador donde, reiteramos, el azúcar era poco más del 80 por ciento, haciéndonos dependientes de las importaciones del mercado norteamericano.

El 1ro. de Enero de 1959 comienza el desarrollo de la etapa de la Revolución denominada democrático- popular, agraria y antiimperialista, caracterizada por la adopción de un conjunto de medidas que responden a los intereses comunes de las masas, ante las que, lógicamente, ni la burguesía nacional ni mucho menos los yanquis se cruzaron de brazos.

Las primeras leyes dictadas por el Gobierno revolucionario, se concretaron en la intervención del Estado en la actividad de una serie de empresas yanquis y a la revisión de acuerdos suscritos por los gobiernos proimperialistas anteriores, sobre todo, en el campo de las concesiones a las industrias extractivas de la minería y el petróleo.

Todas estas leyes eran de orientación antiimperialista.

En mayo de 1959 se produce uno de los primeros atisbos del bloqueo cuando las compañías norteamericanas ESSO STANDARD OIL y TEXACO OIL, junto a la británica SHELL, obedeciendo órdenes del gobierno de los Estados Unidos, abandonaron el refinamiento y la importación del petróleo, en un intento de paralizar nuestra economía.

Llegados a nuestros puertos los primeros buque- tanques soviéticos cargados de combustible, las empresas imperialistas se negaron a refinarlos, situación ante la cual se decretó de inmediato la intervención de las referidas instalaciones y acto seguido comenzó su funcionamiento a cargo del Estado revolucionario.

A principios de julio de 1960 se establecieron las bases jurídicas para la expropiación de los monopolios yanquis en nuestro territorio, ante lo que se desencadenó una abierta agresión económica contra nuestra nación.

Amparado en determinadas facultades excepcionales otorgadas por el Congreso norteamericano, el presidente Eisenhower decretó la reducción abrupta de la cuota del azúcar cubana a exportar a ese país, a unas 700 mil toneladas, lo que representaba una disminución significativa de nuestra principal fuente de ingresos.

Pero la Revolución no se amilanó, desde ese momento y en lo adelante comenzó un proceso en el que a cada medida decretada por el gobierno norteamericano, Cuba daba una digna respuesta que representaban un paso decisivo en la liquidación del dominio imperialista sobre nuestra base económica, hasta que finalmente establecieron oficialmente el bloque económico a nuestro país con la eliminación total de la cuota azucarera cubana de su mercado.

Desde entonces y hasta el momento, vísperas del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, anunciado para el próximo 20 de julio, innumerables han sido los decretos, leyes, disposiciones, más allá de sus fronteras...

Bajo las firmas de nombres y apellidos como los Toricelli, Helms Burton y otros, con la anuencia total de la mafia cubana radicada en Miami, han intentado rendirnos por hambre.

Vísperas del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, es previsible  que el camino en lo adelante continuará siendo difícil, En su misiva de este 1ro. de julio a Barak Obama el presidente cubano Raúl Castro apunta que “ ... el fomento de relaciones de amistad entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y la cooperación en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos”.

Por su parte el Departamento de Estado norteamericano aseguró este miércoles según titilar del Nuevo Herald que mantendrá “el apoyo a activistas por los derechos humanos en Cuba”, dígase a los grupúsculos de mercenarios, e igualmente anunció que no tiene previsto abandonar la Base Naval de Guantánamo que ocupa ilegalmente, sin que de la supresión del bloqueo se perfile algo concreto hasta el momento.

Eh ahí aristas de una historia que no podemos olvidar.

 

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