Camagüey, -Esta tierra de buen fango y diestros alfareros, despidió el 2011 embarrado de arte. El recién fallecido fue un año de lujo para la cerámica, y en particular para un ceramista que a cuarenta años de sus primeros coqueteos con el barro y sus posibilidades estéticas, sigue cosechando éxitos.
Viaje y premio, ambos avalados por una sólida obra, distinguen el recuento de los últimos doce meses de oficio de Nazario Salazar Martínez.
El primero, concretado en octubre costarricense, le llevó al I Abierto Nacional de Cerámica 2011 del hermano país caribeño, donde participó en calidad de único invitado latinoamericano. Nazario acudió a la cita a petición de la Universidad de Costa Rica, para compartir las experiencias acumuladas durante los Simposios Internacionales de Cerámica de Arte Puerto Príncipe y las “Fiestas de Barro y Fuego” que desarrolla la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) en nuestra provincia.
“Encontré mucho nivel en las exposiciones del certamen, se exhibieron piezas que podrían ampliamente competir a escala internacional. Realmente estoy muy complacido, no solo por la deferencia de la invitación y las atenciones, sino por la compenetración magnífica que me permitió el trabajo con los estudiantes y profesores participantes”, refirió el artista a su regreso.
Y es que como los viajes son pocos y nunca se les adivinan las segundas partes, Nazario prefirió no arriesgarse y cargó con su arte y el de otros muchos a este Abierto, para rellenarlo de la esencia rojiza y terrosa que acá amasan cada día con esmero y rigor. Convertido en una suerte de embajador del barro camagüeyano, compartió dos conferencias con estudiantes y profes de la Facultad de Bellas Artes de la universidad sede y de otros centros de educación artística costarricenses, para contarles cómo en este localísimo pedacito del mundo se ha amasado el barro desde tiempos remotos y se ha resemantizado su función utilitaria a la artística, imbricando incluso su utilidad a la práctica de cultos religiosos afrocubanos.
Aparte de estas disertaciones, expuso una muestra de fotografía digital manipulada bajo el título “Manos de barro y fuego”, con instantáneas que reflejan diferentes momentos del alumbramiento de obras cerámicas, e impartió dos talleres de creación en los que hizo gala de su ya distintiva técnica de calado. Además, dejó de recuerdo a la universidad dos murales de cerámica esmaltada.
El premio, por su lado, llegó con la Feria Internacional de Artesanía (FIART 2011) a finales de diciembre. Galardonado en la categoría Obras por un conjunto de 10 jarrones decorativos, Nazario se alzó como el único camagüeyano reconocido con una de las distinciones centrales del evento.
Sincerado en su inevitable alegría, confiesa: “nunca he trabajado para premios y este me sorprendió agradablemente, pues fue un tanto inesperado. Estoy muy satisfecho porque dentro de ese grupo de piezas que llevé al FIART está presente lo que siempre he defendido: la cerámica roja, sin cubierta, la más tradicional y típica de la región camagüeyana. Aunque también la colección incluye piezas esmaltadas, coloreadas con engobe y trabajadas a través de la quema reductiva, el calado y el alabeado.”
“El premio siempre se agradece, significa un buen cierre de año y un impulso a la creación en el nuevo, es un reconocimiento que el artista valora porque proviene de un evento internacional, de gran envergadura, donde se citan importantes personalidades de la cultura.”
Pero intriga saber si el 2011 fue igual de bueno para la cerámica toda en esta región. ¿Qué tal la salud del barro y las artes plásticas en Camagüey?
“Desde el punto de vista humano, del que produce, estamos bien, muy bien. No son pocos los ejemplos de gente que está haciendo porquerías- aclara en seguida- pero también existe otro gran sector que sí se respeta y hace buen arte. La salud se afecta más por factores de carácter material, falta de respaldo para el hacer de esa gente. Aún teniendo potencial artístico bueno, nos afectan problemas de carácter objetivo como la carencia de materias primas, que nos obliga a convertirnos en alquimistas. Eso atrasa, son rémoras que tenemos para el desarrollo.”
Aún con tales retos, Nazario se aplica con ímpetus al nuevo año y aunque no adelanta planes específicos, asegura que “mi gran proyecto es seguir trabajando, seguir investigando, seguir aprendiendo y, aunque pasen los años, nunca cerrarme mentalmente a lo nuevo. En todo espacio en el cual yo pueda aportar algo, allí me van a encontrar. Mi papá estuvo trabajando hasta 15 días antes de morir, fabricando tarjeticas para los que cumplían años en su iglesia... yo pienso seguir la tradición familiar.”
“Más allá de premios o viajes, el año culminado me deja la satisfacción del trabajo hecho. El trabajo con mis colegas de la UNEAC y la ACAA, que tanto me aporta y satisface, y el avance de los dos proyectos socio-culturales que lidero. “El barro de mi barrio” viajó conmigo a Costa Rica, y al proyecto de arte miniaturista Colibrí lo llevé octubre entero hasta la Casa natal de José Martí. Este 2012 lo inicio, sobre todo, con mucha fuerza positiva.”















