Sí, porque no es lo mismo decir: "Camagüey se impuso en el versión del fútbol juvenil", que acompañar esa afirmación con un antecedente imprescindible: "la provincia no celebraba un acontecimiento así desde 1987".
El oro cobra más brillo cuando se lleva al contexto del más universal en la provincia; sin ir muy lejos, hace un año esa misma categoría ancló duodécima y si se remonta más en el tiempo los resultados se hacen aun más discretos.
Por aquellos días fue que Mario Matamoros Casimiro decidió tomar las riendas de la nave.
Postergar las responsabilidades como jefe de cátedra en la EIDE fue el primer paso. "Nos concentramos en los muchachos y su disciplina. Si soy sincero, el título no me sorprendió, en realidad fue el resultado de mucho trabajo, de un proceso largo y que no siempre fue fácil, pero que empezamos desde lo único que no puede faltar en un equipo: la unidad y la disciplina".
--¿Lo único?
--Lo único. Empezamos por poner orden, porque los muchachos supieran funcionar como un todo. No sirve que un jugador sea muy bueno pero a la vez indisciplinado. Ese en realidad hace más daño que beneficio. Luego de logrado ese objetivo, lo siguiente era privilegiar la preparación física y táctica, desarrollar los elementos que sabíamos que nos hacían más fuertes.
– Llamó la atención la resistencia de nuestros jugadores y su efectividad de cara a puerta, un tema en el que fútbol cubano padece en todas sus categorías...
--Sobre lo primero nos preguntaban mucho. Los regulares se mantenían todo el partido rindiendo, generando acciones... La resistencia se obtiene en la preparación. Es verdad que existen condiciones "naturales", pero si no se desarrollan son lo mismo que nada. Esa fue una tarea en la que nos concentramos, al igual que en las acciones de gol. La cuestión está en llegar y marcar. El fútbol es un deporte que se gana con goles, si no los haces te los hacen. Le inculcamos la dinámica de juego al equipo: "ustedes salgan alante, a presionar en todo el campo, que la mejor defensa es el ataque".
--En su carrera la victoria parece una compañera permanente, desde equipos de primera categoría hasta de niños y jóvenes, ¿hay algún secreto?
--De la época en que era jugador me quedó el "aquello" de intentar siempre lo grande. Uno puede perder, el deporte así y como mismo te preparas tú también se prepara el otro; uno puede perder, pero debe tratar de que sea dando lo mejor. Así enfrento todos los campeonatos, lo demás va llegando juego tras juego.
En su camino al cetro, nuestros juveniles ganaron diez de los doce compromisos eliminatorios y cuatro de los cinco disputados en la final; más tarde, aportaron seis figuras a las selecciones del Cuba en las categorías sub-17 y sub-20. Detalles más o menos, esa actuación resalta como una de las más sobresalientes del fútbol en la historia reciente de la provincia y apunta a su futuro inminente en las competencias de mayores.
Quien sabe. Tal vez muy pronto, algunos de los protagonistas de este reencuentro con el oro, lideren también la travesía hacia resultados promisorios en el clásico nacional.
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