Tras dos rondas de enfrentamientos, los locales acumulan cuatro éxitos y par de fracasos, y marchan igualados en la primera plaza del grupo clasificatorio C, que acontece en Ciego de Ávila.
Precisamente es esa la llave que mayor rivalidad ha presentado hasta el momento, con tres elencos (tuneros, camagüeyanos y avileños) igualados en su primera posición. Solo los "Gallitos" se mantienen sin celebrar éxitos en seis apariciones, como confirmación del mal momento que vive la pelota en tierras del Yayabo.
La otra cara de la moneda corresponde a los dirigidos por Rolando Hernández, que a su paso por el Sub-23 han sabido eslabonar un sistema de juego no solo exitoso sino también alegre. No por gusto se ubican terceros en ramas tan esenciales como la ofensiva y el pitcheo.
Madero en ristre, los nuestros promedian .291, solo por detrás de Pinar del Río y Matanzas, las dos únicas selecciones que rebasan la barrera de 300. Aun así, se mantienen bien lejos de la media del campeonato (.253), gracias a 59 imparables en 203 veces al bate, que les han aportado 30 llegadas al plato y 24 impulsiones.
Sobre la lomita las cosas tampoco han ido mal. Desglosando el PCL colectivo de 2.67 se obtienen 24 carreras permitidas (16 de ellas limpias), y 37 ponches y 26 boletos en 54 innings de actuación. En general, los bateadores rivales ostentan discreto average de .228 (el segundo mejor entre las 16 escuadras en acción).
En este comienzo de torneo las mayores preocupaciones se centran en la defensa, precisamente el punto más débil de los camagüeyanos cuando participaron como equipo en la Serie Provincial. Por entonces archivaron .974 (primeros), un registro que ahora parece difícil de repetir. No es que se trate de un certamen con excepcionales labores cubriendo al campo. Todo lo contrario. Con .961 como balance global, esta primera serie sub-23 deja claro que esa es un área donde todavía queda mucho por hacer. Sin embargo, Camagüey no puede darse el lujo de pifiar dejando a un lado las posibles consecuencias. En especial cuando comparte grupo con Ciego de Ávila (.983, líder junto a Mayabeque).
Ahí está el quid de la cuestión. En cuanto a ofensiva, los tres seleccionados no presentan diferencias insuperables: los tuneros siguen la pista de los camagüeyanos con .289 mientras los Tigres alcanzan .276. Tampoco entre los serpentineros se abre un abismo, pues los muchachos de la franela tricolor solo han permitido tres limpias menos que los del Oriente y en cuanto a las llegadas al plato marchan por detrás de los anfitriones, que han tolerado 21 anotaciones en contra.
Apuntes como esos indican lo enconado de la lucha que durante todo agosto transcurrirá en estadios de la provincia avileña. No está de más recordar que a la segunda fase únicamente acceden los líderes de cada zona y los dos mejores segundos lugares, por lo que resultan decisivos cada uno de los compromisos que ahora transcurren.
TOROS, LOS PROTAGONISTAS:
Luis González Azcuy (average ofensivo: .409, sexto; triples: 2, colíder; bases recorridas: 16, segundo; slugging: .727, cuarto)
José Ramón Rodríguez (relevos: 4, colíder; lanzados: 4, colíder; salvados: 3, líder)
Dariel Góngora (entradas lanzadas: 14.2, segundo; bateadores enfrentados: 59, segundo; ponches: 15, líder)
LÍDERES:
Zona A: Pinar del Río e Isla de la Juventud (4-2)
Zona B Mayabeque (5-1)
Zona D Santiago de Cuba (5-1)
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