Manuel Antonio de Varona
Miranda
Un general de tres guerras
María Delys Cruz Palenzuela
Fue uno de esos hombres que peleó en las
tres guerras: la de los Diez Años, la Chiquita y la del '95, por eso al morir el 6 de
octubre de 1935, Manuel Antonio de Varona Miranda ostentaba el grado de general de
división del Ejército Libertador.
Fue uno de esos hombres que peleó en las
tres guerras: la de los Diez Años, la Chiquita y la del '95, por eso al morir el 6 de
octubre de 1935, Manuel Antonio de Varona Miranda ostentaba el grado de general de
división del Ejército Libertador.
La fría mañana del 1ro. de enero de 1856
nació Manuel Antonio en la finca El Aguacate, en las inmediaciones de Sibanicú, uno de
los tres hijos del matrimonio de Diego de Varona del Castillo y Rufina de Miranda Agüero.
Los primeros años de instrucción los recibe
en la ciudad de Puerto Príncipe, actual Camagüey, y de regreso en el natal Sibanicú le
sorprende el estallido de la Guerra encabezada por Carlos Manuel de Céspedes en La
Demajagua, Bayamo, el 10 de octubre de 1868, a la que se incorpora junto a su padre y
hermanos, Pablo y Javier, primero en calidad de conspiradores y luego en 1870, cuando
sólo contaba 14 años, se unen definitivamente a las huestes mambisas para combatir por
la independencia de la Patria.
A las órdenes del coronel Nené Perdomo,
Manauel Antonio operó en las zonas de Nuevitas, Minas y Sibanicú, luego pasa al
territorio oriental de la Isla donde presta servicios en las fuerzas de Guillermón
Moncada, Flor Crombet, Antonio Maceo y Limbano Sánchez, en ese orden.
Cuando se firma el Pacto del Zanjón, con el
que se da término a la Guerra de los Diez Años, en febrero de 1878, Manuel Antonio
había alcanzado los grados de teniente.
Al año siguiente estalla la Guerra Chiquita
a la que se incorpora inmediataamente a las órdenes de Limbano Sánchez, junto al que
participa en un gran número de combates, herido de gravedad en uno de ellos y hecho
prisionero de los españoles quienes loo conducen al castillo del Morro en Santiago de
Cuba.
En el momento en que Manuel A. de Varona iba
a ser sometido a Consejo de Guerra logra ser puesto en libertad y marcha al exilio, en
virtud de las gestiones realizada por su madre y una dama camagüeyana, prometida del
entonces gobernador militar de Oriente.
De recorrido por los países del Caribe y
América Central, se vincula a todos los grupos de revolucionarios cubanos radicados en
esos países, incluido el fracasado intento organizado por Flor Combret de apoderarse de
la ciudad de Santiago de Cuba, descubierto por las autoridades españolas.
Permanece un tiempo en Venezuela donde
continúa sus actividades revolucionarias, en 1895 viaja a la República Dominicana desde
donde parte junto a Mayía Rodríguez rumbo a Cayo Florida donde estaban los generales
mambises Serafín Sánchez y el polaco Carlos Roloff, quienes organizaban la expedición
con destino a Cuba, a bordo del James Woodall que arribó a Tayabacoa, en la costa
sur de Las Villas, el 24 de julio.
Ya en tierra cubana, Manuel Antonio es
ascendido a capitán y recibe el mando de un batallón de las fuerzas de Carlos Roloff, el
que tiene la misión de destruir puentes y vías férreas en la zona villareña, con el
objetivo de impedir el movimiento de tropas españolas en ese territorio.
El 1ro. de octubre de 1895 es ascendido a
comandante y recibe la jefatura del batallón Tiradores de Roloff que operó en la
zoona comprendida entre Tunas de Zaza, Santi Spíritus, Remedios, Caibarién, Morón y
Júcaro, con el propósito de paralizar el tráfico. Cuando Roloff pasa a ocupar la
secretaría de la Guerra, expresa a Varona su gratitud y reconocimiento por los servicios
que le brindó, a la vez que le pide que mantuviera su nombre al batallón.
Cuando el general Antonio Maceo penetra en
Las Villas con su columna invasora llama a Varona, a quien conocía desde la Guerra Grande
(así se llama también a la de los Diez Años) y le pide que se incorpore a sus fuerzas.
Ya en las filas del contingente invasor,
Manuel Antonio de Varona participa en los combates de Boca del Toro, Hoyo de Manicaragua,
Santa Teresa, La Colmena, La Amarilla, Coliseo, Calimete, El Estante... marcha a la
vanguardia de las fuerzas bajo su mando, llega a la costa sur de las provincias de La
Habana y Pinar del Río.
Ya en el occidente de Cuba ocuipa el poblado
de Mantua el 18 de enero de 1896, al que llega Maceo cuatro días después para concluir
la invasión. Varona es ascendido a teniente coronel y se le entrega la jefatura de
aquella zona, donde desplegó una importante campaña; el 5 de noviembre el general Maceo
le otorga los grados de coronel del Ejército Libertador.
Cuando el general Mayía Rodríguez asume la
jefatura del Departamento Occidental, recibe el mando de la Brigada Sur, y posteriormente
el de la Primera División.
El 15 de abril de 1898 Manuel Antonio recibe
los grados de general de brigada y el 24 de agosto siguiente es ascendido a general de
división, graduación con la que concluye la Guerra.
Durante la intervención norteamericana en
nuestro país, y luego en la República neocolonial, se mantiene alejado de la política y
se dedica a labores agrícolas para la subsistencia de su numerosa familia hasta que muere
el 6 de octubre de 1935 en La Habana.