Ignacio Agramonte: aquel diamante con alma de beso

 María Delys Cruz Palenzuela/  fotos de Archivo

"Era como si por donde los hombres tienen corazón tuviera él estrella." José Martí

" Va cabalgando, el Mayor con su herida, y a la distancia de cien años resucita.."

de una canción de Silvio Rodríguez

El Camagüey en la época de Agramonte / Nacimiento / Estudios / El Amor de su vida / Que morir por la patria es vivir / Mayo, Jimagüayú, la muerte

El Camagüey de la época de Agramonte

La jurisdicción de Puerto Príncipe, una de las mayores de Cuba, ocupaba una ancha franja de llanuras, bosques y discretas elevaciones. La economía del territorio se basaba en la producción ganadera extensiva, pues el otro renglón importante, la industria azucarera, solo llegaba, en 1862, al 1,9% del total de las producciones de la Isla.

La vida cultural, singularmente animada desde principios del siglo XIX, permitió el realce de personalidades e instituciones como La Filarmónica y La Popular; anualmente se celebraban las fiestas de San Juan y San Pedro en el mes de junio, y la Feria de la Caridad en septiembre.

Por esta época las manifestaciones de rebeldía contra el yugo español tuvieron sus raíces. A finales del siglo XVIII hubo revueltas de esclavos en la hacienda Cuatro Compañeros y en los ingenios de los montes de Tínima, y otros estrechamente vinculados a la conspiración de Aponte en la villa cabecera y en la zona de la Sierra de Cubitas.

En 1826 es ahorcado Francisco Agüero y Velazco por sus actividades conspirativas independentistas; en 1851 Joaquín de Agüero y Agüero se declara en rebeldía, al frente de un grupo de principeños, contra el poder colonial, y tras varios reveses fue capturado, condenado a muerte y ejecutado junto a sus compañeros Tomás Betancourt, Fernando de Zayas y Miguel Benavides.

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Casa Natal del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, convertida en museo

Nacimiento

Ignacio Agramonte nació el 23 de diciembre de 1841 en la casa marcada con el número 5 de la calle Soledad, hijo del Lic. Ignacio Agramonte Sánchez Pereira, abogado como muchos de sus antecesores, y María Filomena Loynaz y Caballero.

Estudios

Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y luego, ante la imposibilidad de iniciar estudios superiores en Puerto Príncipe, en 1852 es enviado a Barcelona, España, donde ingresa primeramente en el colegio de Isidoro Prats en el que cursó tres años de Latinidad y Humanidades. En 1855 comienza sus estudios elementales de Filosofía, en opción al título de Bachiller en Artes, en el colegio de José Figueras, ambos centros docentes estaban ascriptos a la Universidad de Barcelona, donde ingresa en 1856; al año siguiente regresa a Cuba y en la Universidad de La Habana estudia Derecho Civil y Canónigo, para recibir su título de licenciado en 11 de junio de 1865.

Fue en esta época donde en una sesión sabatina, reunión en la que los estudiantes debatían diferentes tópicos, Agramonte leyó una disertación, en la que sin hacer alusión directa a Cuba, denunció el régimen de opresión a que estaba sometida la Isla.

Dos años más permaneció Agramonte en la Universidad, pues aunque ejercía como abogado, continuó los estudios correspondientes al doctorado hasta el 24 de agosto de 1867 que realiza su último examen.

Foto familiar, Ignacio, de pie, a la izquierda

Ignacio Agramonte y Loynaz

A la muerte de Joaquín de Agüero

Ignacio Agramonte tenía 9 años cuando, el 12 de agosto de 1851 fueron fusilados Joaquín de Agüero y sus compañeros en la sabana de Beatriz Méndez. Durante décadas los camagüeyanos han recordado la hermosa leyenda de cómo el niño Agramonte mojó las puntas de su pañuelo en la sangre de aquellos héroes.

Esa mañana en el Cementerio, adonde fue acompañado de una criada negra, el niño trató, infructuosamente de imitar la acción de un extranjero, pero los centinelas se lo impidieron.

Aquel forastero apartó al niño del lugar y durante una conversación le explicó que esa sangre era preciosa, pues había sido derramada por la libertad. Ignacio le dice que ese era el motivo por el que él quería conservar la sangre, entonces el desconocido unió su pañuelo al del niño, y apretándolo fuertemente dejó estampada en él la huella de aquella sangre.

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Amalia Simoni, esposa de Agramonte, tan patriota como él El amor de su vida

Ignacio Agramonte y Amalia Simoni comienzan su noviazgo durante las vacaciones de verano de 1866, dos años más tarde, el 1ro. de agosto, contraen matrimonio en la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, unión de la que nacen sus dos hijos: Ernesto, nacido en la manigua, y Herminia, a la que no llegó a conocer.

"...Sí, Amalia de mi vida, eres mi único delirio; a nadie, a nadie amo tanto como a ti, jamás lo dudes. !Me siento tan dichoso amándote y siendo el objeto de tu amor!

"Después de recibirla ya no recuerdo tanto la dolorosa separación, la tristeza ha disminuido y me parece haber oído tu voz. Eres muy buena, Amalia; algunas horas después de dejar yo el Príncipe ya me escribías; esto lo agradece el alma que quiere.

No vuelves a quedar sola otra vez, como dices: allá te acompaña mi pensamiento que nunca te deja, mi amor está contigo; allí tienes mi alma. Nunca mientras viva tú estarás sola, que nunca dejaré de acompañarte..."

Habana, enero 17 de 1867

"Idolatrada esposa mía: Mi pensamiento más constante en medio de tantos afanes es el de tu amor y el de mis hijos. Pensando en ti, bien mío, paso mis horas mejores, y toda mi dicha futura la cifro en volver a tu lado después de libre Cuba.¡Cuántos sueños de amor y de ventura, Amalia mía! Los únicos días felices de mi vida pasaron rápidamente a tu lado embriagado de tus miradas y tus sonrisas. Hoy no te veo, no te escucho, y sufro con esta ausencia que el deber me impone. Por eso vivo en lo porvenir y cuento con afán las horas presentes que no pasan con tanta velocidad como yo quisiera..."

Camagüey, julio 1 de 1871

"A Ernesto y a Hermina háblales con frecuencia de su papá, educa y forma sus corazones tiernos a semejanza del tuyo; que cuando encuentre en ellos tu retrato y tu alma, mi cariño y mi satisfacción no tendrán límites..."

Camagüey, noviembre 19 de 1872

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Que morir por la patria es vivir

En 1867 se vincula a la fundación de la logia Tínima, creada con fines conspirativos. Una vez iniciada la Guerra por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, los camagüeyanos secundan la acción con el levantamiento armado en Las Clavellinas, el 4 de noviembre. Ignacio Agramonte queda en el la ciudad a cargo del aseguramiento del movimiento revolucionario, por lo que se incorpora a la manigua el día 11 en el ingenio El Oriente, en las cercanías de Sibanicú.

Muy pronto muestra sus dotes de dirigente político al enfrentarse en la reunión del paradero de Las Minas a Napoleón Arango y sus seguidores, quienes proponían la sumisión de Cuba a la metrópoli española a cambio de supuestas reformas políticas; este suceso fue el 26 de noviembre de 1868, y allí Agramonte pronuncia su réplica vigorosa:

"Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan: Cuba no tiene más camino que conquistar su redención, arrancándosela a España por la fuerza de las armas."

Esa misma noche, junto con el acuerdo de continuar la lucha armada, quedó disuelta la Junta Revolucionaria del Camagüey y se constituye el Comité Revolucionario, hecho calificado por Fidel como "el primer servicio extraordinario prestado por Ignacio Agramonte a la lucha por la independencia".

El movimiento revolucionario fue ganando fuerza, de ahí la conveniencia de realizar elecciones por lo que el 26 de febrero de 1869 en Sibanicú, queda constituida la Asamblea de Representantes del Centro, la que integra Agramonte.

Asamblea de Guáimaro, nacimiento de la República de Cuba en armas, donde Ignacio demostró sus dotes como estadista

Asamblea de Guáimaro

La necesidad de unificar las fuerzas insurrectas, desembocó en la celebración de una Asamblea en el poblado de Guáimaro en el mes de abril de 1869, reunión en la que Ignacio Agramonte tuvo una participación decisiva al ser uno de los redactores de la Constitución y hacer prevalecer sus criterios respecto a la Guerra.

El jefe militar

A pocos días de la Asamblea de Guáimaro, el 26 de abril, Agramonte renuncia al escaño en la Cámara de Representantes, al ser nombrado Mayor General del Ejército Libertador, jefe de la División de Camagüey. Su primera actividad militar es la organización de talleres y fábricas donde se reparan y elaboran los medios necesarios para las fuerzas insurrectas; en este período dirige importantes acciones como el Combate de Ceja de Altagracia, y el ataque a Puerto Príncipe, participa como segundo al mando en el Combate de Minas de Juan Rodríguez, dirigido por el mayor general Thomas Jordan.

En abril de 1870, a causa de las discrepancias con Céspedes en cuanto al modo de realizar la guerra, renuncia a la jefatura militar de Camagüey y permanece sin mando, aunque mantuvo su graduación y participó en combates como Ingenio Grande, Jimirú, Socorro... y continuó su propio adiestramiento, especialmente en la utilización de la caballería en función de la guerra de guerrillas.

A principios de 1971 Céspedes le ofrece la jefatura militar de Camagüey, la que reasume el 17 de enero, cuando la situación de los insurrectos era muy grave en la región, momento a partir del cual se experimenta un mejoramiento progresivo y las fuerzas mambisas pasan de la defensiva a la ofensiva.

El Rescate de Sanguily

El 7 de octubre de 1871, el mayor general Ignacio Agramonte acampó con la fuerza de su mando, unos 70 jinetes, en el potrero de Consuegra, al sur de Puerto Príncipe, ocasión que aprovechó el brigadier Julio Sanguily para solicitar autorización para dirigirse al bohío de Cirila López, en la finca Santo Domingo, frente a Loma Bonita, para que ésta le arreglase la única muda de ropa que poseía. Sin el debido permiso marcha al amanecer del día siguiente, poco tiempo después de llegar a su destino es sorprendido y hecho prisionero por una caballería española compuesta de 120 rifleros a caballo.

Enterado Agramonte de la funesta noticia escogió 35 jinetes y ordenó a Henry Reeve que siguiera el rastro del enemigo a marcha forzada, el que es divisado en la finca de Toño Torres o pozo de La Esperanza, cuando trasponía la cuenta del camino. Casi a la vista de los españoles El Mayor explicó a sus compañeros que era preciso: "rescatar vivo o muerto a Sanguily o perecer todos en la demanda". Sorprendidos los españoles por la furiosa carga iniciada por el capitán Palomino, apenas pudieron ofrecer resistencia organizada, dejando sobre el campo once muertos, llevándose Agramonte consigo a su querido oficial.

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Mayo, Jimagüayú, la muerte

El presidente cubano,, Fidel Castro, en ocasión del acto por el Centenario de la caída de El Mayor, explicó a los camagüeyanos reunidos aquella noche del 11 de mayo de 1973 en la Plaza de San Juan de Dios:

"A lo largo del año 1873 se libraron numerosos combates por las fuerzas camagüeyanas, que ganaban cada vez más experiencia en acometividad, organización, en disciplina y en eficacia, hasta el mes de mayo de 1873 en que se produce otro hecho notable de armas; otra tropa española liquidada por la caballería de Agramonte: las fuerzas del coronel Abril, que murió en unión de otros jefes españoles ante una carga de la caballería camagüeyana

"Fue precisamente esta acción de guerra la que motiva el deseo de venganza de las tropas españolas y que motiva el envío de una columna de 700 hombres a Jimaguayú, para tratar de vengar la derrota. La realidad histórica demuestra que en aquel instante los españoles estaban muy lejos de contar con las posibilidades reales de obtener el desquite.

"En el campamento de ignacio Agramonte se encontraban 500 soldados revolucionarios, llenos de entusiasmo, llenos de moral por los grandes éxitos obtenidos. Aquel terreno lo conocían como la palma de su mano. En aquel campamento, bien definido, tenían una escuela de instrucción militar, y se decidieron a darles combate a los españoles si realmente atacaban a fondo.

"De esta forma se preparó el combate de aquel día. En un área de potreros, rodeada de montes, de forma rectangular -una verdadera trampa mortal para las tropas españolas si penetraban allí, frente a los aguerridos soldados de Agramonte, y sobre todo frente a su temible caballería- Agramonte dio las instrucciones pertinentes. Se reunió con la caballería. Después pasa a recorrer la infantería de Camagüey y Las Villas, desconfiando todavía de que los españoles se comprometieran seriamente en aquella acción de guerra. Y en un momento determinado, cruzando de un lado a otro del potrero para darle instrucciones a la caballería, se encuentran de repente con una caballería española que, sin ser descubierta todavía, había penetrado por el potrero de Jimaguayú protegiéndose en las altísimas hierbas de guinea.

"Y en esas circunstancias, de una forma inesperada, Agramonte -acompañado solo de cuatro hombres de su escolta- se ve de repente en medio de aquella compañía española, que luego recibió además el refuerzo de otra compañía, y muere en aquella acción por una bala que le atraviesa la sien derecha

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