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de febrero (1960,1961,1967)
1960 (Cuba)
Clausura la Asamblea General
de Representantes de la Asociación de Colonos de Cuba.
1961 (Cuba)
En la revista Verde Olivo
se publica su prólogo "Pasajes de la guerra
revolucionaria" y su artículo "Alegría de
Pío".
Crea un batallón de
trabajadores voluntarios del Ministerio de Industrias que laboran
voluntariamente en el reparto Martí.
Diario
de Bolivia, 1967
Por la mañana tuve una explicación con Marcos y Pacho, de la que salí convencido de que existió por parte de Marcos la injuria y el maltrato y, quizás, la amenaza con el machete, pero no el golpe; de parte de Pacho, contestaciones injuriosas y una tendencia a la bravuconería innata en él, con algunos antecedentes aquí. Esperé que todo el mundo estuviera reunido y hablé entonces de lo que significaba este esfuerzo por llegar al Rosita, explicando cómo este tipo de privaciones era una introducción a lo que sufriríamos y explicando que, producto de la falta de adaptación se producían incidentes vergonzosos, como éste protagonizado entre dos cubanos; critiqué a Marcos por sus actitudes y aclaré a Pacho que otro incidente como éste provocaría su baja deshonrosa de la guerrilla. Pacho, además de negarse a seguir con el comunicador, volvió sin avisarme nada del incidente, y luego, según todas las probabilidades, me mintió sobre los golpes de Marcos.
Le pedí a los bolivianos que el que se sintiera flojo no apelara a métodos torcidos, me lo dijera a mí y lo licenciábamos en paz.
Seguimos caminando, tratando de alcanzar el Río Grande, para seguir por él; lo logramos y se pudo seguir durante un poco más de 1 km.) pero hubo que volver a subir pues el río no daba paso en un farallón. Benjamín se había quedado atrás, por dificultades en su mochila y agotamiento físico; cuando llegó a nuestro lado le di órdenes de que siguiera y así lo hizo; caminó unos 50 ms. y perdió el trillo de subida, poniéndose a buscarlo arriba de una laja; cuando le ordenaba a Urbano que le advirtiera la pérdida, hizo un movimiento brusco y cayó al agua.
No sabía nadar. La corriente era intensa y lo fue arrastrando mientras hizo pie; corrimos a tratar de auxiliarlo y, cuando nos quitábamos la ropa desapareció en un remanso. Rolando nadó hacia allí y trató de bucear, pero la corriente lo arrastró lejos. A los 5 minutos renunciamos a toda esperanza. Era un muchacho débil y absolutamente inhábil, pero con una gran voluntad de vencer; la prueba fue más fuerte que él, el físico no lo acompañó y tenemos ahora nuestro bautismo de muerte a orillas del Río Grande, de una manera absurda. Acampamos sin llegar al Rosita a las 5 de la tarde. Nos comimos la última ración de frijoles.
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